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Cuba en Sucesión

Historia

Pedro Luis Boitel y Rolando Cubela

Pedro Luis Boitel (1931 - 1972) fue un poeta y disidente cubano quien se opuso a los gobiernos de Fulgencio Batista y Fidel Castro. Boitel murió en prisión en 1972 mientras cumplía una sentencia de las autoridades cubanas.Antes de la revoluciónPedro Luis Boitel nació en una humilde familia originaria de Picardía (Francia) y estudió en la Universidad de la Habana donde trabajaba como técnico de radio. En los años 50 Boitel se opusó al gobierno de Fulgencio Batista y fue forzado a exiliarse en Venezuela donde colaboró con Rómulo Betancourt para derrocar al gobierno militar de Marcos Pérez Jiménez mediante una estación de radio clandestina en ese país.Después de la Revolución cubana, Boitel retornó a Cuba y reanudó sus estudios en la Universidad de la Habana. En 1959, Boitel se postuló para la presidencia de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) en la Universidad de la Habana, siendo apoyado por el Movimiento 26 de Julio, aunque Fidel Castro lideraba este movimiento. Castro y los otros líderes revolucionarios quitaron su respaldo a Boitel. Castro intervino personalmente en las elecciones estudiantiles en la Universidad de la Habana y removió a Boitel de la presidencia de la FEU, para Rolando Cubelas*. Prisión y huelga de hambreComo cristiano, Boitel se empezó a decepcionar de los eventos políticos en Cuba y formó una organización clandestina, El Movimiento para Recuperar la Revolución (MRR). En 1961 Boitel fue detenido y acusado de conspiración contra el Estado, y fue sentenciado sumariamente a pasar diez años en la cárcel.Ya en la cárcel, cargos adicionales extendieron la sentencia. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos encontró que el gobierno cubano había violado el artículo I de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre en su tratamiento al prisionero. Boitel pidió autorización para abandonar Cuba pero su requerimiento fue negado.El 3 de abril, de 1972, Boitel se declaró en huelga de hambre. Después de 53 días en huelga de hambre sin recibir asistencia médica y solamente con líquidos, murió el 25 de mayo de 1972.  * Rolando CubelaRolando Cubela Secades es un ex dirigente estudiantil reformista, médico, revolucionario y militar cubano que tuvo una actuación destacada en la Revolución cubana como dirigente del Directorio Revolucionario.BiografíaSe inició como dirigente estudiantil en la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU). Luego del golpe militar que impuso la dictadura de Fulgencio Batista adhirió al Directorio Revolucionario fundado por José Antonio Echevarría.En 27 de octubre de 1956 fue parte del grupo armado del Directorio Revolucionario que dio muerte a Antonio Blanco Rico, jefe del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) de Batista.El 13 de marzo de 1957, durante la dictadura de Fulgencio Batista integró el grupo guerrillero que realizó el ataque al palacio presidencial de Cuba.En 1958 dirigió junto con Faure Chomón el grupo guerrillero que el Directorio Revolucionario estableció en el Escambray y coordinó sus acciones con las columnas guerrilleras del Movimiento 26 de Julio que arribaron a la zona en octubre de 1958 al mando del Che Guevara y Camilo Cienfuegos.Una vez triunfante la revolución a Cubela le fue reconocido el grado de comandante de las fuerzas armadas cubanas. En 1959 fue elegido presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) en puja con el candidato del ala derecha del Movimiento 26 de Julio, Pedro Luis Boitel.En 1966 fue acusado de participar en un complot para asesinar a Fidel Castro y condenado a 30 años de prisión. Liberado en 1979 se radicó en España donde ejerce su profesión de médico.A raíz del documental alemán "Cita con la muerte", sobre el asesinato de John F. Kennedy, Rolando Cubela es señalado reiteradamente en fuentes periodísticas de distintas orientaciones como agente doble y vinculado a los intentos de la CIA por asesinar a Fidel Castro, así como con las versiones que indican que Castro estuvo relacionado con el asesinato de John F. Kennedy.
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Fidel Castro sentenciado a muerte por la Historia

Fidel Castro sentenciado a muerte por la Historia “Condenadme, no importa, La historia me absolverá”
Con esas palabras y esa chulería finalizó su alegato de autodefensa Fidel Castro Ruz, al ser juzgado en la causa 37 por las acciones del asalto a una unidad militar en el extremo oriental del archipiélago cubano, durante los carnavales de julio de 1953 en Santiago de Cuba.
 
Este 16 de octubre se cumplen 59 años del acontecimiento de cuando Fidel Castro «rompió» el muro de silencio, que la censura de la dictadura de Fulgencio Batista pretendió imponer al juicio.
 
Fidel Castro solicitó ejercer su propia defensa para denunciar con prudente crudeza y sin tapujos los desmanes de la tiranía de Fulgencio Batista Zaldívar.
 
Pasados los años, aquel alegato se convertiría en “La historia me absolverá”, que constituye un documento que sintetiza su programa de lucha, en tanto que el programa político y de acción, devino eficaz instrumento para la unidad del grupo revolucionario por él dirigido.
 
Pasados 59 años ese mamotreto solo significa una pieza oratoria más, de las tantas que se pronuncian en cualquier tribunal del mundo en que vivimos. Lo que han querido llamar “programa del Moncada” (supuestamente la base de todo lo que se hizo después) no se materializó en lo absoluto. Por el contrario, ha sido un ultraje, no solamente para los que murieron abandonados por Fidel y Raúl Castro (que huyeron) y asesinados aquel día por los sicarios de Fulgencio Batista, sino para todo el pueblo cubano.
 
Hay quienes intentan compararlo con el programa de Hitler (Mein kampf) o el de Mussolini. Tal vez tengan razón. Ambos personajes fueron amados por sus respectivos pueblos y admirados por políticos de la época.
 
Queda claro que los tres comenzaron siendo nacionalistas y anti-imperialistas, para luego devenir en «socialistas» (neofeudalistas) con ínfulas imperiales.
 
Al repasar sus páginas, encontramos, incrédulos, la asombrosa visión futurista de Fidel Castro, la estrategia a seguir para hacer realidad sus anhelos de poder, su oportunista y populista posición “antiimperialista” y el trazado irreversible del camino hacia una dictadura totalitaria neofeudal, transitado por el pueblo cubano hasta el presente.
 
Al final de su alegato Fidel Castro decía: “En cuanto a mí, sé que la cárcel será dura como no lo ha sido nunca para nadie, preñada de amenazas, de ruin y cobarde ensañamiento…”.
 
El tiempo de permanencia en la “cárcel modelo” fue exiguo y nada parecido, ni por asomo, a los actuales “centros” de reclusión de la tiranía totalitaria.
La misma afirmación hecha por el hoy «anciano en retiro» “…, pero no la temo…”nos hace comprender que en verdad le causaba terror insuperable.
 
La furia del tirano “menor” le amnistió (a él y a todos sus compinches) el 15 de mayo de 1955, diecinueve meses más tarde y bastante menos de los 10 años de condena.
 
De cumplir la pena de reclusión, íntegramente, hubiese salido de la cárcel en 1963. Nos hubiéramos evitado una "Bahía de Cochinos" y una "Crisis de los Misiles".
El tiempo transcurrido y el desastre provocado por su desmesurada dictadura confirman con creces que Fidel Castro ha sido condenado por la Historia.

UNAS ANOTACIONES A LA “INTRODUCCIÓN NECESARIA,” REALIZADA POR FIDEL CASTRO RUZ AL DIARIO DEL CHE EN BOLIVIA

Después de la publicación del Diario del Che en Bolivia se hizo costumbre, en aquellos que seguimos sintiendo el costillar de Rocinante, llevar un diario de campaña. Las tres veces que anduve por otras tierras del mundo llevé diarios, aunque estuviera totalmente prohibido debido a que en caso de caer en manos enemigas constituiría un medio de información de incalculable valor.
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Regis Debray

Es increíble que el Che dejara partir (de la guerrilla) a Debray, a no ser que hubiera considerado la situación de no contar con un apoyo urbano, en extremo delicada, y la misión de éste fuera buscar la forma de una retirada (decorosa) de la selva boliviana.

Las dudas sí, las refiere en el diario, así como su inconformidad, aunque de la actitud firme y valerosa hoy podamos tener muchas dudas. Ya el día 3 de octubre, el Che sabía que estaba perdido cuando escuchó la entrevista de Debray.

A estas alturas, Fidel Castro se encontraba hablando de movimientos revolucionarios internacionales. Considerábamos, en esos momentos, que el término era de nuestra creación, pero FCR estaba utilizando un término que hacía mucho tiempo era manejado por la URSS en su relación con organizaciones de izquierda en países no comunistas.

Dos años antes del episodio de Bolivia se habían reunido en Moscú, delegaciones de los partidos comunistas y movimientos revolucionarios de casi todo el mundo, en donde acordaron apoyar a la URSS en su política de coexistencia pacífica y el compromiso de no apoyar ningún movimiento armado.

La publicación del diario, en Bolivia, no demostraba la incapacidad del ejercito boliviano pues al fin y al cabo, después de muchos meses de caza, exterminaron a la guerrilla. Todo lo contrario, podía ser motivo de inconformidad, pues siempre las masas se solidarizan con los más débiles. Las derrotas y la captura de más de doscientas armas al ejército boliviano es la demostración de la capacidad combativa de la guerrilla. Esto y el lograr resistir durante más de seis meses el acoso de tropas regulares, sin contar con apoyo rural o urbano, fue más que una proeza.

Las diatribas de FCR iban dirigidas (contra los seudo revolucionarios, los oportunistas, los charlatanes, aquellos que sé auto-conceptúan marxistas, comunistas y otros títulos) precisamente hacia aquellos que se habían reunido dos años antes en la URSS y contra el partido comunista boliviano, traidor a la causa del Che. Pero no lo dice abiertamente, lo deja en el aire, no llama a los traidores por su nombre. Aun en 1980 los soviéticos seguían tildando de aventurero al Che en todos los centros de enseñanza superior.
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El Che sí se equivocó, al no seguir los postulados de la guerra de guerrillas. No creó su propia retaguardia y la confió a un partido comunista, de los que todos sabemos constituyen un medio más de vida en cualquier parte del mundo.

Pero se equivocó más. Cómo figura pública internacional él no podía dirigir una lucha de ese tipo sin afrontar las consecuencias de reacción, de los grandes centros de poder en su contra.

Las diatribas de FRC provocaron el primer período especial de su régimen. A partir de ellas comenzó, en esos años, un distanciamiento de la URSS (micro fracción incluida) y demás países socialistas. No es hasta después de la fracasada zafra llamada “de los diez millones”, que FCR se vuelve nuevamente hacia los “viejos pericos” y despatarra al que hasta ahora le había servido fielmente ( y que había adquirido un poder increíble, INDER, INIT, MINED y PC), José Llanusa Gobel. Llanusa, revolucionario y fidelista, no veía con buenos ojos a los advenedizos viejos comunistas. Cumplió su papel y pasó al anonimato durante más de veinte años.

Los apagones y la falta de alimentos, ropa y calzado de finales de los años sesenta y principios de los setenta no han sido olvidados por los cubanos y puede que constituyera una preparación para cuando FCR dijo (en uno de sus más desastrosos discursos pre- período especial): “Las familias tendrán que guardar las ropas de los niños para pasarlas de unos a otros, de los grandes a los pequeños”. Eso fue lo que dijo a principios de los noventa, mientras que el pueblo cubano venía sufriéndolo desde los setenta.

El Che le daba tan poca importancia a su muerte como a la poca importancia que le daba a la familia: “...no les dejo nada material a mis hijos y no me apena, me alegra que así sea, pues sé que el Estado se encargará...”

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Debo decir que la primera vez que leí la carta de despedida del Che, éste párrafo me golpeó profundamente. Me hizo comprender que el Che estaba tan convencido de su infalibilidad que consideraba al régimen establecido en Cuba insuperable e inextinguible. Comenzaba a traslucir cierto fanatismo.

Al Che sí le preocupaba sobrevivir a la lucha de liberación de Bolivia y por que no, de otros países latinoamericanos. De no ser así, hubiera aceptado la jefatura del secretario del partido comunista boliviano (Mario Monje) al frente de la guerrilla y él, haberse quedado de asesor político-militar. Quizás así hubiera funcionado mejor el movimiento guerrillero y se hubiera podido ocultar por mayor tiempo la presencia del Che en Bolivia.

Mario Monje no había librado ningún combate, así como tampoco FCR había librado ningún combate cuando desembarco en diciembre del 56. El Moncada, para él no fue un combate. Nunca llegó al cuartel.

La muerte de Martí y Maceo, a la que se refiere FCR, fue la llave que abrió la puerta para la intervención norteamericana en Cuba. Solo quedaban al frente de la revolución (de 1895) un desgastado Marques, un viejo General en Jefe (extranjero) y un Lugarteniente General (traidor), que pactó la intervención norteamericana a espaldas del General en Jefe y al Gobierno de la República en Armas.

FCR utiliza el nombre de Julio Antonio Mella para apaciguar a los viejos pericos y confundir al pueblo de Cuba. El mencionado señor no fue más que una persona que pasó por la historia de Cuba sin penas ni glorias, pero fue tomado como bandera por los seguidores del partido socialista popular (comunista) cubano.

Lo que FCR consideraba posibilidades de éxito, puede considerarse todo lo contrario, como que el Che estimaba la falta de apoyo “...lástima no tener cien hombres más en este momento"..., el eslabón fundamental de su fracaso.

Es una característica habitual de FCR llenar de epítetos insultantes al referirse a aquellos que no coinciden con su forma de pensar. De esa forma califica a Monje, en lugar de analizar con detenimiento las causas que llevaron al fracaso, en el cuál él tiene un protagonismo importante. Che era un organizador, tenía experiencia guerrillera (no militar) y podía catalogarse como titán revolucionario, pero su visión política fue extremadamente corta. Ningún extranjero tiene derecho a discutir el mando a un nacional. Ese derecho, al nacional, le pertenece “per se”. De manera que en el caso de no ponerse de acuerdo lo más aconsejable hubiese sido una honrosa retirada.

Es verdad que el Che, en la concepción estratégica de FCR, era la figura ideal para la liberación no solamente de Bolivia, sino también del resto de los países adyacentes y en general de toda la América Latina. No es menos cierto también que este objetivo no podía ser alcanzado con terquedad ni a la fuerza. Sobre todo si se carecía de ésta última.

Cabe destacar aquí, como FCR se refiere a los nexos existentes con los diferentes lideres bolivianos, Monje, Moisés Guevara y Oscar Zamora, a los cuales el Che ha considerado reclutar como sus colaboradores y que son los mismos que dos años antes se encontraban acatando subordinación en la URSS.

No es de extrañar que Zamora se convirtiera en uno de sus más venenosos críticos (del Che) en nombre del marxismo leninismo. No se puede esperar un triunfo, desde el momento en que un ente extranjero (por demás) escisiona una organización. El grupo guerrillero quedó sin apoyo logístico desde la ciudad. Este apoyo jamás le faltó a FCR en la Sierra Maestra. La diferencia consiste en que FCR jamás confió en los partidos ni en los sindicatos tradicionales y creó su propio movimiento y solo pactó con aquellos que no tenían relación directa con los anteriores.

Otro de los errores del Che fue el llevar para tal campaña a tantos cubanos. Daba la impresión de que Cuba estaba interviniendo directamente en los asuntos internos de Bolivia. FCR nunca llevó, a su lucha guerrillera, tantos extranjeros. La separación de los dos grupos guerrilleros, que debía ser solo por unos días, se prolongó y nunca llegaron a encontrarse, luego se supo que los mapas habían sido adulterados, ex profeso, por un agente de la CIA, en el propio territorio cubano, el “espía Francisco”. La desorientación en el terreno y la persecución del ejército impidieron el rencuentro.

La falta de visión política fue la causante de que las provisiones cayeran en manos del ejercito boliviano. No cabe duda de que estas posiciones fueron delatadas.El contacto con el campesino boliviano no debe haber sorprendido al Che, procedía de igual forma que el campesino cubano, en sus inicios, desconfiados y cautelosos. Solo que en la Sierra Maestra existían alzados antes de la llegada de los revolucionarios. Raúl Menéndez Tomasevich y Guillermo García (por solo mencionar a los más importantes) eran considerados, por la dictadura batistiana y gobiernos anteriores, como cuatreros. Estos fueron indultados por FCR y ascendidos a los grados de comandantes del ejercito rebelde. En Bolivia, al parecer, no existía este tipo de personajes.

Al mencionar en su diario a Radio Bemba, el Che está reconociendo que sabe perfectamente que están tras sus pasos, que lo han detectado. Ha violado el principio fundamental de la guerrilla, no mantener una ruta constante y para colmo refiere estar tratando de mejorar las condiciones del médico, cuando lo que se recomienda en estos casos y el mismo lo practicó durante la invasión a occidente en Cuba, era dejar al que servía de impedimenta, para no limitar la movilidad de la guerrilla.

El grupo guerrillero había recibido un entrenamiento minucioso, a pesar de ser combatientes experimentados. Aun así, no creo que hayan estado preparados para resistir durante tantos meses el acoso de un ejercito organizado y equipado por los Estados Unidos, además de tener que luchar contra la propia naturaleza. Puede decirse que fue en realidad una proeza desde el punto de vista táctico, que dejó muy mal parado al ejercito boliviano.

Al final de la introducción FCR realiza una valoración política de la América Latina, que aun hoy mantienen su vigencia. FCR tendría a esas alturas 41 años de edad, se encontraba en plena madurez. Podía, al menos, haber tratado de hacer algo verdaderamente revolucionario y no aliarse a un sistema que hacía mucho tiempo, desde la muerte de Lenin y el advenimiento de Stalin, que se encontraba condenado al fracaso.Al parecer la única experiencia que sacó de la muerte del Che en Bolivia, fue, que para lograr sus sueños de combatir al imperialismo yanqui no se podía enfrentar a la Unión Soviética.

Fidel Castro, los niños y la agricultura

La escuela al campo no mata a nadie”. Ese planteamiento puso «picante» a la asamblea provincial de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM) de Matanzas (Cuba).

¿Para qué vamos al campo?, fue otra de las preguntas que movió resortes en los jóvenes.

Para aquellos que no tienen memoria histórica, debemos recordar que una cosa es “La Escuela al Campo” y otra, bien distinta es “La Escuela en el Campo”.
La Escuela al Campo surgió en los primeros años del proceso neofeudalista (totalitarista) del régimen de Fidel Castro como medio para luchar contra el proselitismo religioso de la iglesia católica en Cuba. No debemos jamás olvidar que la fecha escogida para la actividad “campestre” siempre coincidía (no por casualidad) con las vacaciones de la Semana Santa (después de logrado su propósito cambió).




La Escuela en el Campo surgió muchos años más tarde, cuando el régimen previó que las mayores dificultades surgen siempre a partir de los más jóvenes. Decidió, entonces, desvincular a los jóvenes de la ciudad y del seno familiar. Aislar, los unos de los otros, en centros agro-estudiantiles separados por decenas de kilómetros, con pase semanal o quincenalmente, en dependencia de las “necesidades”.




De esta forma, el gobierno, tenía el control (durante las 24 horas del día) de los adolescentes. Mientras tanto, ignorando la patria potestad de los padres, manipulaba a la muchachada, conduciéndolos a actividades políticas de diversos géneros, utilizando para ello a las organizaciones estudiantiles como la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM) y la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).




La FEEM, que es una organización creada a imagen y semejanza del régimen neofeudalista (totalitario), se abroga el derecho de criticar “con dureza” a los estudiantes que no quieren ir a la Escuela al Campo. De forma ambigua critican a los que van sin estar conscientes de esa “tarea”. Se atreven a discriminar a sus condiscípulos diciendo que “esos son los que transmiten energía negativa”. Por último atacan a los estudiantes enfermos, al decir que se valen de certificados médicos para no asistir.




Dicho esto, debemos reconocer que la mayoría participa en estas movilizaciones, aunque el entusiasmo y responsabilidad se puedan poner en duda. ¿Por qué asisten? Primeramente porque se encuentran fuera del control paternal y el control oficial brilla por su ausencia. En segundo lugar, porque en una sociedad donde la alimentación es abastecida por el desgobierno y ésta no alcanza para 15 días, es imposible rechazar desayuno, almuerzo y comida (aunque la calidad y la cantidad sean discutibles). En tercer lugar, porque las referidas organizaciones juveniles tienen la ignominiosa tarea de llevar las estadísticas de aquellos que no asisten y los que no colaboran de forma conciente. Estas estadísticas (políticas) serán decisivas en sus ulteriores estudios universitarios y el desenvolvimiento de la vida cotidiana de sus padres.




Para nadie es secreto que éste resulta un compromiso político de los estudiantes y que se debe arrastrar a todos en ese derrotero de producir “alimentos”.
Como forma de sustentar lo que he escrito en párrafos anteriores, me remito a las palabras de Yosveny Verdial, primer secretario de la UJC en la provincia, quién afirmó que “debemos evitar los discursos vacíos y banales, y sí dar pasos sólidos con el ejemplo personal de los dirigentes estudiantiles, porque hay mucho trabajo por hacer”.

Según directivos de Educación, en las movilizaciones en la provincia todas las escuelas han sido productivas, rentables, no tienen pérdidas. Según los directivos de la agricultura, es todo lo contrario.

El desgobierno pretende que asistan hasta los que tienen certificado médico de enfermedad, “pues podrían realizar otras tareas que no le afecten la salud”.
Han rescatado muchos campamentos, que no dicen porqué se encontraban destartalados. Todos los que por allí pasamos. Ya fuese como estudiantes, o padres, o abuelos de alumnos, sabemos perfectamente que dichos campamentos una vez construidos, jamás recibieron mantenimiento.

Han pasado por los mismos campamentos tres generaciones y hoy los abuelos, que visitan a sus nietos estudiantes, saben cuales son las deficiencias sin que nadie se las tenga que mostrar.

Fidel Castro y Santiago Carrillo

Que alguien de poco nombre y larga vida, de tenebrosos momentos (que no fueron pocos) defienda al régimen de los hermanos Castro Ruz, como acaba de hacer Santiago Carrillo, no es casualidad. Es una mueca senil que no merece pasar sin un comentario.

Raúl y Fidel Castro Ruz gozan de la “solidaridad” de unos cuantos deshonestos y arbitrarios que andan por todas partes. Aun cuando el régimen totalitario se encuentra en fase terminal, esa defensa se hace a ultranza, como si pudieran realizar el milagro de resucitar al muerto en vida.

No obstante, los medios de comunicación de países democráticos, permiten que estos pijos comunistas expresen su opinión, aunque el personaje sea tonto del culo.

La agencia DPA, desde Madrid informa que el desteñido ex dirigente comunista español (Santiago Carrillo) responsabilizó a Estados Unidos de la situación política del régimen de los hermanos Castro Ruz. El anciano (Carrillo) hizo esa declaración desde España (un país democrático), durante la presentación de su último libro.

Dice (Carrillo) que los E.U. son los responsables de la dictadura totalitaria neofeudalista. Dijo más. “He pensado siempre que si no hubiera habido Bahía de Cochinos y el embargo (dijo bloqueo) Cuba sería hoy un sistema democrático”.

¡Ay! Carrillo: ¿A estas horas y con ese recado?

La Dictadura del Proletariado se hizo para garantizar el poder de los funcionarios del régimen de oprobio y solo a ellos les corresponde impedir que alguien se atreva a contrariar los despropósitos del Primer Secretario del Partido “Fidelista”. Ellos, ya lo dijo Raúl Castro, se encuentran parapetados y nada, ni nadie, va a menguar el sentido de funcionamiento totalitario ni permitirán que alguien se atreva a salir en su defensa, aunque sea de buena voluntad.

Además, si los hermanos Castro Ruz no actuaran así, ya hiciera mucho tiempo que aquello hubiese desaparecido como sistema, porque es un sistema no sirve al pueblo, sino a la crápula en el poder. Los hermanos Castro Ruz son condenados en todas partes del mundo, por ser tiranos vitalicios, no porque sean mansos corderos.

Si Fidel Castro hubiera cedido, si hubiera dado algún paso hacia la democracia, tal vez la historia pudiera absolverlo. Por el contrario, se parapeta, ostenta su trono y predice el fin del mundo, mientras desprecia y oprime al pueblo cubano. En medio de semejante terquedad senil, no les interesa que otro anciano fracasado tenga un gesto de defensa, sobre todo, desde posiciones que comulgan con el sistema democrático del mundo libre.

La condena al sistema totalitario neofeudalista es tan fuerte y la moral con que se sustenta es tan grande que los hermanos Castro Ruz ya no intentan engañar a la población cubana. Las prometidas reformas y los planes han pasado a un segundo o tercer planos. Es la hora de “parapetarse” y para eso le imponen al pueblo, más sacrificio. ¿Será posible? Si en algo Carrillo está claro, es que en Cuba no hay democracia.

Lo del embargo sería bueno. Basta que el Congreso de la Unión Norteamericana lo levante (algo bien difícil manteniéndose en el poder los hermanos Castro Ruz). Bahía de Cochinos no tiene arreglo: la derrota de las fuerzas democráticas provocó que el pueblo cubano esté sufriendo una de las dictaduras más crueles (por no decir la más cruel) que hayan existido en el planeta Tierra. Aquella derrota aseguró el poder a Fidel Castro y a la vez, redujo brutalmente, a la obediencia, al rebelde pueblo cubano.

Mi pueblo tiene derecho a vivir como vive cualquier hijo de vecino fuera de Cuba, pero el embargo forma parte de la estrategia del sistema totalitario. Sin el embargo, los hermanos Castro Ruz no tuvieran a quién culpar de todos los desastrosos planes económicos por ellos planificados. Mi pueblo tiene derecho a vivir en democracia representativa, no en el vasallaje neofeudal y no, a enriquecer y perfeccionar un sistema fallido (ya obsoleto) de más de cincuenta años de explotación del cubano de a pie por los funcionarios del régimen.

De manera que, Santiago, no te bastó con que te arrancaran las tiras del pellejo cuando aceptaste la transición española. Por ahora y, tal vez por respeto a tus tantísimos años, no te han mandado a la mierda.

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Cuba después de Bahía de Cochinos

Cuba después de Bahía de Cochinos

A partir de Bahía de Cochinos, el pueblo de Cuba dejó de ser libre.
-Manchiviri-


En abril de 1961, el pueblo de Cuba sufrió tres acontecimientos sumamente importantes, trascendentales para toda la América nuestra. El primero de ellos fue el bombardeo de los aeródromos de Columbia*, San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba. El segundo ocurrió, al día siguiente, durante el entierro de las víctimas del bombardeo. El tercero tuvo lugar al sur de Cuba, en la Bahía de Cochinos, lugar escogido para desarrollar un desastroso, mal planificado y descabellado desembarco de una minúscula tropa cuyas intenciones eran derrocar el régimen que se había impuesto al pueblo de Cuba dos años y cuatro meses antes, luego de la huída del dictador Fulgencio Batista.

Eso no es normalmente lo que se dice, pero en realidad, los hermanos Castro Ruz lograron quitarse la careta de demócratas y ponerse el disfraz de dictadores sin que el pueblo se les opusiera. Hasta ese momento se las habían dado de anti comunistas. “Tan verdes como las palmas”.

Durante 56 años Cuba había sido una república latinoamericana más, con sus pros y sus contras. Los norteamericanos que si en los finales del XIX y principios del Siglo XX habían tenido una política económica hacia Cuba cuestionable, a mediados de siglo habían ido perdiendo posiciones a favor de la pujanza de los empresarios cubanos.

Fulgencio Batista, que había llegado a ser presidente, electo democráticamente en el período electoral de 1940 a 1944 (de la mano del Partido Socialista Popular), luego de dos períodos presidenciales (Ramón Grau San Martín y Carlos Prío Socarrás), sería candidato a las elecciones de 1952.
A escasos 4 meses de producirse las elecciones, Batista dio un golpe de estado que derrocó a Carlos Prío, instaurando una dictadura, que fuera repudiada por todas las clases sociales de la república.

Hasta el 15 de abril de 1961, los movimientos revolucionarios que habían llegado al poder después de la huída del dictador Batista (31 de diciembre de 1958) no hablaban de que Cuba hubiese sido una neocolonia norteamericana. Eso solo lo decían los arribistas miembros del partido socialista (comunista). Menos aun decían que Batista hubiese sido apoyado por la CIA y mucho menos que fuese un “presidente” al servicio del imperio. Eso fue después. Batista, después del golpe de estado, nunca fue llamado presidente por los cubanos.

Durante los dos años de guerra de guerrillas, en la Sierra Maestra y de lucha urbana en las ciudades cubanas, jamás se escuchó decir que el ejército de la república fuera una especie de filial del ejército imperialista, destinado a proteger los grandes privilegios de los capitalistas yanquis en la Isla. De esa forma, no hubiera triunfado movimiento revolucionario alguno. Eso solo lo dijeron después del 15 de abril de 1961, al amparo de la definición del carácter comunista, del régimen que se imponía en Cuba.

Sería muy tonto negar que la administración de Eisenhower menospreciara a Fidel Castro.
Tal vez pensaran, no sin razón, que Fidel Castro no se atrevería a implantar en Cuba una dictadura comunista. Posiblemente pensaran que se trataba solamente de una dictadura latinoamericana más. Pero se equivocaron. Fidel Castro, filigranas políticas aparte, no solo no torció el rumbo, sino que mes a mes fue consolidando sus posiciones desde el Instituto Nacional de Reforma Agraria (gobierno paralelo a lo que se suponía era el gobierno de facto).

La nacionalización de, todas las empresas norteamericanas, junto con las empresas de propiedad cubanas, preveía unas compensaciones económicas ridículas. Eso cambió el sentimiento de la administración Ike. De simple menosprecio, pasó a la prepotencia. Fue entonces que comenzaron a aplicar métodos aberrantes a la economía de mercado, junto con acciones bélicas encubiertas, que solo conducirían al fracaso de Bahía de Cochinos.

En las elecciones presidenciales de 1960, resultó electo John F. Kennedy. Tomó el poder en enero del año 1961, cuatro meses antes de Bahía de Cochinos. Al final, Kennedy asumió toda la responsabilidad de la incompetencia.

Fue el 16 de abril de 1961 que, ante el dolor y durante un discurso en homenaje a las victimas de los bombardeos realizados el día anterior, Fidel Castro proclamara el carácter socialista del régimen que le estaba imponiendo al pueblo de Cuba. Decía más. Repitió varias veces que estaba construyendo un sistema socialista en las propias narices de los Estados Unidos. En 24 meses no había convocado a un plebiscito para saber democráticamente, si el pueblo cubano deseaba un régimen socialista en lugar de una democracia representativa. Ahora, bajo las garras del águila imperial que lo atacaba, imponía un sistema ajeno al mundo occidental.

La noche, de ese mismo día, al amparo de la flota del Atlántico avanzaban hacia Bahía de Cochinos los navíos de desembarco. La Brigada comprendía 1500 efectivos, más un Batallón aerotransportado de aproximadamente 200 paracaidistas.

La operación comenzó en la madrugada del 17 de abril de 1961. La geografía escogida era propicia para, en las primeras horas de la mañana, establecer una cabeza de playa que permitiera trasladar un grupo de personalidades civiles y de inmediato anunciar un gobierno provisional al cabo de 72 horas. Todo lo demás sería “coser y cantar”.

Les falló el cálculo. Aun era demasiado pronto. Todavía la libreta de abastecimiento, instaurada a escasos 30 días, parecía la solución a la canasta básica del pueblo cubano. La Reforma Agraria, que de reforma solo tiene el nombre, hacía pensar al campesinado, que sería dueño de la tierra. La Reforma Urbana había hecho descender, arbitrariamente, los precios de las casas de alquiler. El 25% de la verdadera clase pobre del país había obtenido empleo remunerado a costa de las arcas (vacías) del Estado.

Pasarían varios años para que tamaño descalabro económico se hiciera sentir en toda su magnitud.
La libreta de abastecimiento fue degradándose año tras año. La reforma agraria resultó en granjas y cooperativas agrícolas y pecuarias, controladas por un desgobierno galopante. Solo quedó la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) que constituye el 25% de las tierras productivas, bajo el estricto control del desgobierno. La reforma urbana terminó por incautar todas las propiedades inmuebles. Poco a poco el trabajador cubano dejó de laborar para terceros. En 1968, con la llamada “Ofensiva Revolucionaria” todos los trabajadores cubanos solo tuvieron un empleador: Fidel Castro Ruz.
Pero en abril de 1961, Fidel Castro contaba con el apoyo de la mayoría del, engañado, pueblo cubano.

Un militar de artillería (formado en West Point), del ejército de la república, ascendido a Capitán dirigió las operaciones de defensa. Pretensiones históricas aparte.
El Houston no fue hundido por Fidel Castro, como pretenden reflejar en la historia. El Houston se encontraba encallado luego de recibir los certeros disparos de la aviación. Fue cañoneado a mansalva por la tripulación de una pieza artillera móvil (SAU 100) a la cual se había encaramado el incipiente líder de la dictadura.

La falsa historia, descrita por el régimen, describe la total corrección con que fueran tratados los vencidos. Nada dice de los que murieron asfixiados, por ordenes de Osmani Cienfuegos (el envidioso, corrupto y alcohólico, hermano de Camilo) en una rastra herméticamente cerrada, que los condujo en esas condiciones hacia La Habana. Llegaron “correctamente” muertos.
No eran traidores. Solo pretendían, a sangre y fuego, restaurar la democracia en Cuba.

Hoy, 49 años después de los hechos, Cuba sigue bajo la cruel dictadura totalitaria y neofeudalista del proletariado. El régimen, a pesar de haber sido expulsado de la Organización de Estados Americanos (OEA), mantiene relaciones diplomáticas con todos los gobiernos del Continente, menos con los Estados Unidos.

El panorama de la América Latina no tiene nada que ver con la dictadura imperante en Cuba. Falta por ver lo que dura el régimen de Hugo Chávez en dejar de ser “democrático”.


*Columbia era un campamento militar, que incluía un aeródromo. El Campamento militar fue rebautizado al triunfo de la revolución con el nombre de Ciudad Libertad y el campamento convertido en escuela primaria y secundaria. En sus instalaciones trabajó durante algunos años el Ministerio de Educación. El aeródromo albergó desde sus inicios la Base de Reparaciones de Aviación, para lo cual cerraron la pista 00, el escuadrón de transporte aéreo U.M. 3688 y el Estado Mayor de la DAAFAR. A finales de la década de los años 90, la única pista operativa, del aeródromo sería la 08. La pista 02 se convertiría en el mayor criadero de mosquitos e insectos de la ciudad de La Habana, al crearse un organopónico de 1600 metros de largo por 30 de ancho. La creación de éste engendro, con canteros de bloques de hormigón, provocó la tupición del sistema de drenaje fluvial del campo de aviación. El agua limpia, de lluvia, es el caldo de cultivo ideal para la reproducción del mosquito Aedes Aegipti, trasmisor del paludismo y muchas otras enfermedades.

La Intervención norteamericana en la Guerra de Independencia de Cuba y los rencores colaterales

La Intervención norteamericana en la Guerra de Independencia de Cuba y los rencores colaterales

El periodista Will Weissert, en un trabajo publicado el “El Nuevo Herald”, bajo el título “Rencores por batalla de 1898 siguen vivos en Cuba”, pide que nos olvidemos del bloquebargo económico impuesto por el gobierno de los Estados Unidos al régimen totalitario de Fidel Castro y pretende demostrar que las consecuencias directas de lo que ocurre en Cuba provienen de la intervención militar yanqui en la guerra de independencia de los cubanos.

Muy escuetamente, dice el Sr. Weissert que “…Si bien todo empezó como una guerra por la independencia de Cuba, los estadounidenses les prohibieron a los cubanos ingresar a Santiago y negociaron ellos mismos la paz con España…”

La Guerra de Independencia de Cuba se encontraba acéfala en esos momentos. Los dos principales artífices de la misma habían muerto en combate. José Martí en Dos Ríos y Antonio Maceo en Punta Brava.

Los norteamericanos enviaron un “mensaje a García”, en el cual le solicitaban la cooperación de sus fuerzas en apoyo al desembarco, por las costas orientales de Cuba.

El General García, a la sazón Lugarteniente General del Ejército Libertador, sin consultar previamente con el General en Jefe, Máximo Gómez, ni con el Presidente de la República en Armas, accedió a tal petición. Luego alegó que no había tiempo que perder pues la situación militar de los mambises se deterioraba después de la caída en combate de Maceo el 2 de diciembre de 1897.

Lo que no recoge la historia es, que jamás el gobierno de los Estados Unidos de Yanquilandia había reconocido al Gobierno de la República de Cuba en Armas.

De haberlo hecho, le hubiera correspondido entrar en Santiago de Cuba al Presidente cubano (de la República en Armas) y al General en Jefe Máximo Gómez. No obstante, fue Calixto García Iñiguez el que entró en Santiago de Cuba, acompañado de su Estado Mayor.

Lo que no permitió el Gobierno de Yanquilandia fue la entrada de las tropas mambisas en la ciudad.

Al no estar reconocido el Gobierno de la República en Armas, los norteamericanos no se vieron nunca en la obligación de convidar a nadie a la firma de los acuerdos de paz con España. Calixto García fue invitado, bajo la condición de no tener ni voz, ni voto. Ante ésta situación y reconociendo que había cometido una indisciplina que había puesto la libertad de Cuba en una posición de limbo político, no aceptó la invitación y escribió una carta de desagravio.

Después de cuatro años de estar gobernando Cuba y ante el esfuerzo de los patriotas cubanos por alcanzar la independencia, los Estados Unidos de Yanquilandia fueron “magnánimos” y concedieron la independencia bajo la condición de una Enmienda propuesta por el Senador Platt, en la cual, entre otras tantas cosas, quedaba en suspenso la situación territorial de la Isla de Pinos, la imposición de tres bases norteamericanas en suelo cubano, supuestamente carboneras (pues en aquella época aun los barcos se movían con ese tipo de combustible), así como el derecho (humillante) de intervenir en los asuntos internos de Cuba cuando se les antojase.

La guerra comenzó con el hundimiento del barco militar estadounidense Maine en el puerto de La Habana, el 15 de febrero de 1898, cuando la nave protegía los intereses norteamericanos en Cuba. Murieron 267 estadounidenses.

Uno de los tantos hechos diluidos en la historia. ¿Qué necesidad tenían, los españoles, de hacer explotar un acorazado en plena bahía de La Habana? Mayores motivos hubieran tenido los mambises en tal empeño. Lo que al parecer está claro (en nuestros días) es que aquello no pasó de un accidente, aprovechado hasta las máximas consecuencias por, el gobierno y la prensa de Yanquilandia, para desatar, no la primera guerra de expansión territorial (ya le habían arrebatado a México más de la mitad de su territorio), pero sí una de las tantas a nivel mundial.

Un detalle muy importante, en los tiempos que vivimos es, que la mayoría de los 267 norteamericanos que murieron eran negros.

Dice Weissert que “…El pacto de libertad y fraternidad se diluyó pronto y las intervenciones estadounidenses facilitaron la instalación de una serie de gobiernos débiles y corruptos…”

Si alguna vez existió un pacto de libertad y fraternidad, no tuvieron tiempo de ponerlo en práctica. Las leyes impuestas por los norteamericanos, resultantes de los acuerdos de paz con España, preveían el respeto por las propiedades de los comerciantes y terrateniente españoles. No hubo compensación de guerra de los vencidos españoles a los perdedores cubanos, pues estos, al no ser reconocidos como vencedores, nada podían reclamar.

Los jefes mambises, en su mayoría de las provincias orientales, habían quedado arruinados después de la guerra. De esta forma y comprando (al barato), los norteamericanos se hicieron dueños de la mayor parte de las tierras productivas orientales, dedicándolas (en su mayoría) a la producción de caña de azúcar.

La economía continuaba prácticamente en manos españolas, mientras que los que dirigían la política eran unos muertos de hambre, llenos de glorias no reconocidas, a la sombra de una espada de Damócles a la primera que no correspondiera a las exigencias yanquis. Debilidad, corrupción y mucho odio de los cubanos (de todas las denominaciones) hacia lo que consideraban una traición de los llamados “campeones de la libertad”.

Hasta que apareció Fidel Castro, dice Weissert.

Desde el inicio, Fidel Castro demostró ser un avezado político. Demagógicamente vinculó la revolución (que fue de todos los cubanos y no solamente de Fidel Castro) a la lucha por la independencia de 1898. Claro está, Fidel Castro, ni ninguno de los líderes de los grupos insurreccionales (como pudiera haber sido el Directorio 13 de Marzo) había pactado, esta vez, con el gobierno de Yanquilandia. El único que había hecho el intento de que los yanquis intervinieran en la revolución, había sido Raúl Castro, cuando el famoso secuestro de los norteamericanos de la Base Naval de Guantánamo.

Weissert afirma que: “…El resentimiento de los cubanos con el gobierno estadounidense data de antes de Castro. Muchos cubanos piensan que la isla se hubiese independizado de España sin necesidad de una intervención estadounidense…”

Hay muchos que piensan y así nos lo han inculcado desde que tengo uso de razón. Que los mambises hubieran ganado la Guerra de Independencia a España, sin la intervención de los Estados Unidos de Yanquilandia. Nada más falso.

España aun era una potencia mundial y tenía recursos suficientes para mantener un ejército de un millón de hombres en la isla de Cuba. Sin embargo, en las filas cubanas predominaba el desaliento al no estar presente José Martí, el aglutinador de todas las fuerzas mambisas y faltar el brazo ejecutor, Antonio Maceo. Los recursos escaseaban.

El gobierno de los Estados Unidos de Yanquilandia no colaboraba con la insurrección cubana desde su territorio. Todo lo contrario, cada vez que podía requisaba los alijos de armas y estipulaba grandes multas a los “traficantes” (mambises).

La política de reconcentración de Valeriano Weyler había exterminado los campos cubanos y la tea incendiaria de Máximo Gómez había acabado con lo poco que quedaba. Los mambises se morían de hambre.

Weissert cita a un profesor de la Universidad de Carolina del Norte, llamado Luis Pérez, el cual dice lo siguiente: “…el episodio de 1898 afectó tanto las aspiraciones de los cubanos de controlar su propio destino que sigue teniendo un importante impacto en la sociedad cubana. Agrega que Fidel y Raúl Castro fueron un producto del malestar generado por la batalla de la Loma de San Juan, no los causantes de ese enojo…”

Discrepo con el Profesor Luis Pérez. Fidel y Raúl Castro no son un producto del malestar generado por la Batalla de la Loma de San Juan. Ellos lo que han sabido hacer es utilizar, en beneficio propio, los efectos históricos de la intervención norteamericana en Cuba.

¿Por que los contrarrevolucionarios cubanos no han podido sacar del poder a Fidel Castro?

Empecemos por decir que la participación de los Estados Unidos en Playa Girón (Bahía de Cochinos) fué la de autorizar a la CIA (gobierno de Eisenhower) a preparar una fuerza expedicionaria compuesta por cubanos desafectos al régimen de Fidel Castro.
Los Estados Unidos solo aplicaron el embargo (bloqueo) el 7 de febrero de 1962, casi un año después de los acontecimientos de Girón y solo se convirtió en ley en 1992, luego del desmerengamiento de la Unión Soviética. El “bloquebargo” sufrió una ampliación en 1999, durante la administración Clinton, prohibiendo a las filiales extranjeras, de compañías estadounidenses, comerciar con Cuba por valores superiores a 700 millones de dólares anuales.

Continuemos por decir que la lucha de Fidel Castro núnca ha sido por mejorar las condiciones de vida del pueblo cubano.
En su megalomanía de Napoleon del Caribe, se trazó la meta
de luchar contra los Estados Unidos y poco le importó arrastrar, en su locura, a todo el pueblo de Cuba basándose en un chovinismo (patriotería) anti-yanqui.

Debemos decir, con toda honestidad, que los norteamericanos de los Estados Unidos (norteamericanos también son los mexicanos y los canadienses) núnca han sido muy buenos para con sus vecinos y eso les ha causado muchos problemas a nivel regional.

También es cierto que el problema de las democracias latinoamericanas no son los Estados Unidos, sino las propias oligarquías nacionales que no han sabido paliar la situación de miseria en que tienen sumidos a sus pueblos

La fuerza que ha evitado que Fidel Castro no haya abandonado el poder, efectivamente, tiene mucho que ver con el Partido Fidelista de Cuba. En Cuba no hay ni comunismo ni socialismo. Solo existe una dictadura totalitaria, represora de los más puros ideales del pueblo cubano y de muchos de los militantes del citado “partido”.
Verguenza debía de darle al decrépito ancianito, en el estado de miseria que deja al pueblo al cuál tanto prometió.
Nada de ánimos. Es comida, es dignidad, es libertad, lo que necesita el pueblo de Cuba.

Decir que el pueblo de Cuba es dócil por haber sido el último de los paises americanos en liberarse de España, es como decir que las guerras de independencia de las colonias suramericanas fueron totalmente oportunistas al encontrarse la corona española acéfala.

Señores, el pueblo cubano perdió casi un 25% de su población en aquella guerra fraticída y experimentó, por primera vez en la historia de la humanidad, algo que años más tarde se conocerían como campos de concentración.
Sin embargo, en España, los cubanos no son tratados de “sudacas”. Somos (negritos incluídos) más parecidos a los españoles que a los argentinos o, a los peruanos.

Fidel Castro ha sido realmente cruel con la tierra que le dió su ciudadanía. De no ser cubano por nacimiento, sería gallego y los españoles estarían enfrentados a los terroristas del “Movimento Gallego de Liberación”. ¡Esto ni de coña!

Actualmente existen tres tipos de opositores a Fidel Castro:
1.- Los fracasados batistianos y sus acólitos generacionales, que no supieron defender como hombres aquello que les era arrebatado por la fuerza.
2.- Los emigrados económicos, a los que les importa un pito “como se pone Héctor”.
3.- Los disidentes, que son los que estan denunciando desde las entrañas del monstruo (y fuera de ellas), toda la corrupción, el robo, las inmoralidades y las mentiras del régimen.

Por disidentes no me estoy refiriendo a algunos cretinos que se dejan manipular por el régimen o por la oficina de intereses de los Estados Unidos en La Habana.

Si el régimen totalitario convocara a un plebiscito, donde el pueblo pudiera votar libremente y no como en las elecciones amañadas que provoca el desgobierno cubano, cuando se le ocurre (violando su propia constitución), veríamos que no llegaría a obtener un 25% de apoyo de la población.

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