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Cuba en Sucesión

El final de la Dictadura de los hermanos (gallegos) Castro (primera parte)

El final de la Dictadura de los hermanos (gallegos) Castro (primera parte)

La dictadura totalitaria de los hermanos (gallegos) Castro está próxima al medio siglo. El proyecto político ha dado todo lo que tenía que dar. El ¿proyecto social? Bueno, el proyecto social, a no ser algunas medidas efectistas y de mala calidad, como pueden ser la educación y la salud pública, podemos catalogarlo de rotundo fracaso, incapaz de sustentarse en un mundo globalizado. Con enemigos poderosos e insignificantes amigos del llamado Tercer Mundo, los hermanos Castro continúan su camino. Entretanto, pensadores de izquierdas (de bolsillos llenos) que viven en países desarrollados opinan sobre ellos.

Mario Riva Morales, disidente del régimen totalitario (de bolsillos vacios) que vive en un país del Segundo Mundo, también quiere dar su opinión y hurgar sobre los grandes retos a los que se enfrenta la dictadura mal llamada comunista.

¿Qué sintió Mario Riva como militar y persona cuando se derrumbó el campo socialista y la URSS?

A decir verdad, no me sorprendió en lo absoluto, aunque pensase en ese momento, que primero deberían haber caído los llamados satélites del sistema socialista, que eran a nuestro modo de ver las cosas, Mongolia, Viet Nam y Cuba, para luego caer los países del este europeo y por último la URSS.

De esa forma lo había valorado, al estudiar en la Academia Soviética “Yuri Gagarin”, el Proyecto de Santa Fe, de Ronald Reagan.

Había estado estudiando en la URSS, desde 1979 a 1983 y pude apreciar el deterioro paulatino, no solo de la sociedad de la Rusia soviética, sino de todos los países del campo socialista, pues en esa academia estudiaban alumnos de casi todos los países del Pacto de Varsovia y por tanto tuve contacto con todos ellos y pude hacerme una idea de lo que realmente sucedía en Polonia (Sindicato Solidaridad) o en Alemania.

En los convulsos años 60, el régimen de Fidel Castro trató de aparentar cierta autonomía económica aunque cometió el error de delegarla en los “viejos pericos”*, los cuales trataron de adaptar la economía cubana a la economía del campo socialista hasta que intentaron hacerse con el poder mediante lo que se llamó “la Micro Fracción”.

La llamada “Zafra de los 10 Millones”, dio al traste con las intenciones económicas autónomas y luego de la muerte del Che Guevara en Bolivia, nuevamente encauzó la economía cubana hacia el bloque comunista.

En lo económico, la caída del campo socialista y principalmente la Unión Soviética, fue catastrófico. Contrariamente a la suposición de unos cuantos, en lo político no constituyó un problema de fondo. Fidel Castro ya había calculado esa posibilidad y había adoptado una nueva doctrina: “La Guerra de Todo el Pueblo”.

Esta doctrina es una consecuencia directa de los problemas entre Polonia y la URSS. Esta última tenía que decidir si entregaba a Polonia al bando de los países occidentales o intervenía directamente y sacrificaba a Cuba. En aquel entonces Fidel Castro advirtió a la dirigencia soviética que hicieran lo que hicieran, la historia diría quienes eran los verdaderos amigos de su régimen (utilizó la palabra Cuba).

¿En algún momento usted pensó que aquí también se caería el socialismo?

La situación era incierta. Acabábamos de atravesar una de las mayores crisis del sistema fidelista con las causas 1 y 2 del 89 y el levantamiento del embargo norteamericano, en esos momentos, podría haber sido el golpe maestro de la administración Clinton. Fidel Castro estaba acorralado económicamente y la situación interna se desmoronaba provocando otro éxodo masivo, hasta que encontró la vía de escape con el derribo de los aviones de “Hermanos al Rescate”.

Esta operación fue planificada puntualmente y con años de antelación. Recuerdo una conversación, sostenida con Roque, en el apartamento de un amigo común a ambos (en el Vedado), donde aprecié a un Roque desconocido totalmente. Un personaje formado en la Academia Lenin, donde solo acudían probados defensores del sistema totalitario, devenido en disidente. Ya habíamos conversado en los pasillos de la DAAFAR y el lenguaje había sido diferente. Le comenté al amigo común mi extrañeza ante los diferentes tipos de discurso. Me respondió que su problema (el de Roque) era de índole familiar. La planificación llegó a esos extremos.

La administración Clinton muy debilitada (luego de los asuntos de la Lewinsky), que pretendía desautorizar el proyecto “Helms-Burton” y dar pasos hacia el levantamiento del embargo, se vio en la obligación de, no solo aprobar la nefasta ley, sino de negociar unas 20 mil visas anuales, tratando de evitar lo inevitable, debido a otra ley más absurda como la de “Ajuste Cubano”.

Lo anteriormente dicho y las inversiones extranjeras hicieron posible el mantenimiento del régimen, a un precio (para el pueblo) de enormes proporciones, solamente aliviado por las remesas de dinero proveniente de familiares fuera de Cuba y que llegó a constituir un balón de oxígeno al sistema.

¿Qué significa para Mario Riva la reinvención del socialismo en Cuba?

En todo caso, querrá decir la reinvención del fidelismo y eso no es más que una estupidez. En Cuba, ya lo he dicho y no me cansaré de repetirlo, no hay socialismo. Hay totalitarismo, puro y duro.

Dicho esto, debemos agregar que la teoría de Marx y Engels podía y puede ser revisada y tratada de poner en práctica, no obstante que ya no sería la misma teoría. Muchos aspectos en los que se basaba la obra de estos grandes pensadores (que por cierto, no contemplaban al mundo subdesarrollado en sus planes) han dejado de tener validez con el transcurso de los años.

Tal y como lo conocemos hoy en día, el sistema socialista es económicamente inaceptable, sobre todo en los países emergentes. Tal vez, los Estados Unidos y algunos países de la mal llamada Unión Europea, estén más cerca del socialismo que el resto de los gobiernos que hoy en día levantan banderas rojas.

La economía centralizada, en manos de un gobierno totalitario es un freno al desarrollo del mercado. Las medidas de índole social, como las implantadas en algunos países europeos con el ánimo de proteger a los trabajadores, se vuelve contra el desarrollo, a no ser por la mano de obra de los inmigrantes, sean estos legales o ilegales. Conocemos, de primera mano, que en España y Portugal las personas tienden al paro para vivir a expensas de la seguridad social.

De lo que se trata, en países sub desarrollados, es de encauzar las riquezas de forma tal que redunden en beneficio de toda la sociedad y no solo para unos pocos.

El problema de Cuba estriba en que la cúpula dirigente ha sido incapaz, en 50 años, de “dirigir” la economía, ha sido inflexible pues de lo contrario sabe que pierde el poder político.

No puede existir un balance real donde formas no socializadas dejen de imponer normas de mercado a las socializadas, puesto que estas resultaría un freno al desarrollo. La única configuración que se conoce hoy en día, proveedora de eficiencia, es el libre comercio. Una concepción nueva, hoy por hoy, resulta una quimera. Aquel que lo logre, podrá llamarse “Salvador de la humanidad”.

¿Considera un fracaso al sistema fidelista?

Por supuesto que sí. El sistema fidelista no es un sistema económico. Es un propósito descabellado de luchar contra el Imperialismo donde quiera que esté y llámese como se llame, pero no se sustenta en bases económicas, sino en la crítica irreflexiva contra todo lo mal hecho, sin aportar absolutamente nada para remediarlo, que no sea acabar con el sistema capitalista, sin dar opciones viables de enmiendas.

La, también mal llamada Unión Soviética, no se puede tomar como modelo. Para el año 1932, la economía de la URSS atravesaba sus peores momentos. El papel con el cual se imprimía el “rublo” tenía más valor que la moneda en sí. La hambruna era galopante. Solo la Segunda Guerra Mundial logró salvar aquel sistema que tras una alianza estratégica con los Estados Unidos (dejemos fuera a Inglaterra que ya nada pintaba) recibió una inyección de capital de incalculables proporciones, que aumentó con el geo-reparto de los países del este europeo.

No obstante, en lugar de evolucionar, la economía soviética se estancó y luego involucionó hasta llegar a niveles insostenibles que dieron lugar al estrepitoso desmerengamiento de todo el sistema.

Que el capitalismo puede vivir sin democracia no es nada nuevo. Desde que el hombre es hombre existe el capitalismo, con fases que lo identifican como, esclavitud, feudalismo o democracia.

¿Que la democracia es muy cuestionable? Claro está, no es igual la democracia griega a la actual. En nuestros tiempos la democracia tiene de apellido “representativa” y hasta ahora ha sido la rectora de la economía mundial en los últimos 63 años.

¿Qué la democracia representa tan solo a los grandes centros de poder? También los regula y trata de hacerlos más potables.

Decir que al capitalismo no le interesa crear una verdadera democracia es un absurdo. Lo correcto es decir: A la democracia le interesa que el capitalismo funcione para de esa forma aumentar los niveles de vida de la población. Con una población descontenta es imposible el capitalismo.

Al socialismo, que nosotros conocemos, jamás le interesó la democracia. Los gobiernos que hoy en día promueven ideas socialistas, al que han llegado por vías democráticas, tienen tendencias a perpetuarse en el poder. Eso los descalifica.

¿Cuáles son entonces los problemas del proyecto democrático cubano?

No existe tal proyecto. Fidel Castro ha armado un sistema totalitario, que utiliza el burocratismo precisamente para no dar participación en el gobierno ni a sus propios colaboradores y mucho menos al pueblo. El único que toma decisiones de todo orden es él.

Ese es el problema. Ha creado un sistema de poder popular donde la Asamblea Nacional, que aparentemente es muy democrático, donde los elegidos no tienen ningún poder para tomar decisiones y solo se reúne dos veces al año para aprobar asuntos que ya han sido puestos en vigor previamente. Los miembros de esta asamblea jamás discrepan y los debates se circunscriben a ponderar las medidas ya tomadas. Es una asamblea de votación unánime; y eso marca el camino del sistema totalitario.

¿Habría que refundar entonces la democracia cubana actual?

Partiendo de que el régimen aplica un concepto de democracia sui generis, la palabra refundar no tiene fundamento. Creo, muy sinceramente, que no hay que refundar ni transformar. Lo único viable es una transición hacia una democracia representativa.

Acabar con la estupidez de Partido Único, que termina por convertirse en una dualidad de poderes, pues los presidentes (a todos los niveles) del poder popular solo sirven para cargar con las culpas de lo mal hecho, mientras que el partido se anota los tantos positivos. En Cuba, el gobierno se supedita al partido. Un partido puede trazar pautas, pero no dictar pautas a los gobernantes.

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