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Cuba en Sucesión

El final de la Dictadura de los hermanos (gallegos) Castro (segunda parte y final)

El final de la Dictadura de los hermanos (gallegos) Castro (segunda parte y final)

¿Cree usted en la superación de una férrea mentalidad de plaza sitiada sin subestimar nunca la inteligencia del enemigo?

El estado de sitio no es totalmente real, pero no olvidemos que ha sido el propio régimen de Fidel Castro, con la ayuda de las diferentes administraciones de los Estados Unidos, los que se han inventado el juego del gato y el ratón.

El que cambió las reglas del juego, desde un inicio fue Fidel Castro, al intervenir las propiedades norteamericanas en Cuba. Y los que, de forma aberrante y prepotente, violaron el principio fundamental del capitalismo (que es negociar) fueron los gobernantes de los Estados Unidos.

Se impone pues, negociar. Es lo que ha estado haciendo E.U. en el caso de China y Viet Nam. Sería un error mayúsculo que la nueva administración de los E.U. continuara la política de hostigamiento, no solo hacia el régimen de Fidel Castro, sino también hacia regímenes latinoamericanos que se aproximan a las ideas fidelistas.

El asunto venezolano no se resuelve con invasiones. Se resuelve en la mesa de negociaciones

¿Ha logrado el país insertarse en la dinámica global contemporánea a la vez que protege su modelo?

No le doy categoría de inserción. Le llamo “Período Especial II”.

Antes había ocurrido otro período especial cuando se distanció de la URSS y el campo socialista, luego de la micro-fracción. A todas luces era un distanciamiento como consecuencia de la caída del Che en Bolivia y la política soviética de la coexistencia pacífica. Eso ocurrió a finales de los sesenta y principios de los setenta. A eso le llamo: “Período Especial I”.

El Período Especial I se solvento al integrarse el régimen de los hermanos Castro en el Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) correspondiente al campo socialista, que no dejó de ser una nueva dependencia. Cuba dejaba de ser independiente de los Estados Unidos y se hacía dependiente de la URSS.

El CAME resultó ser un fracaso más de la economía centralizada. Tomemos por ejemplo el caso de Angola. En 15 años de dominación del campo socialista, no se llevó a cabo una sola inversión exitosa. Por el contrario, todas las empresas capitalistas, en diversas ramas como el petróleo, los diamantes, el hierro, los ferrocarriles etc, tuvieron que ser protegidas de los incesantes ataques de las fuerzas de la UNITA. No existió una sola inversión socialista que tuviera que ser protegida. Sencillamente, no existían.

La economía es una sola. Llámesele, a los lucros, plusvalía o plusproducto. Solo una economía eficiente puede imponerse al resto de las economías. Lo demás es arar en el mar.

El régimen de Fidel Castro vivió momentos económicos provechosos, que utilizó, no para desarrollar el país, sino para sus megalomaníacas ideas supranacionales.

Comenzó a reestructurar la industria azucarera (según él para humanizarla) hasta convertirla en un desastre económico.

En la época actual, los hermanos Castro son dependientes del petróleo venezolano y no existe ninguna inserción.

¿Cómo ve Mario Riva el socialismo del siglo XXI que Chávez nos propone?

El gobierno de Hugo Chávez se ha caracterizado por sus medidas de índole populista, pero hasta ahora no ha hecho aportes al llamado socialismo y tiende más hacia una dictadura totalitaria. No creo que esté proponiendo nada nuevo.

Más que teorizar, Chávez se dedica a inventar alianzas regionales en contra de los Estados Unidos. El socialismo o el comunismo no se alcanza partiendo de la base de países sub desarrollados, que lo único que tienen para repartir entre la parte gente páupera son sus miserias. Las riquezas de los países sub desarrollados se encuentran en forma de materias primas que, hasta ahora, solo producen lucros a unos pocos, pero que al llevarlo a las grandes masas populares se convierten en nada.

Pretender o aparentar reinventar lo que ya está inventado es un juego sucio en contra de los verdaderos ideales de los pueblos. Estos gobiernos, elegidos democráticamente por sus pueblos, en vez de jugar a nacionalizar y estatizar la economía de sus países, deberían encauzar los esfuerzos en regular y fiscalizar las empresas que existen en el país, obligándolas, de ésta forma, a aportar a las economías nacionales las ganancias que hoy por hoy van a parar al extranjero y a los bolsillos de tan solo unos cuantos. Hecho esto, deben administrar con rigor y sin corrupción.

¿Hasta qué punto le hizo daño a nuestra economía copiar el modelo soviético y adoptar una excesiva centralización?

La copia del modelo soviético lo definió mi abuelo, durante una conversación con mi madre, en la cual le dijo que lo único que había conseguido Fidel Castro había sido “…pelearse con la señora de la casa para aliarse con la servidumbre…”.

Para ser honestos debemos reconocer que el modelo soviético era antagónico con el término economía. Fue en esa época, tratando de insertarnos que acabamos con los sistemas contables del país, para ahora decir que “…la economía debe ser confiable…”. El ábaco es un instrumento de medición muy bueno, que se estuvo utilizando en el sistema económico soviético hasta los últimos años. Es como si los aviadores o los marinos modernos utilizaran astrolabios y sextantes en los cálculos de navegación actuales.

Este modelo le hizo y hace mucho daño al país. Permitió un relajamiento ficticio, al mejorar las condiciones de vida luego del primer período especial de los años setenta, pero jamás logramos una dinámica de desarrollo estable.

La crisis económica del régimen de los hermanos Castro comienza justo en el mismo momento que se tiene (obligado por las circunstancias) que implantar la libreta de abastecimiento y se recrudece luego de la llamada “Ofensiva Revolucionaria” de finales de los sesenta, cuando dejó de existir la pequeña empresa privada.

La caída del campo socialista dejó una deuda externa con aquellos países que aun hoy se desconoce el monto total. El régimen de Fidel Castro le debe dinero hasta a Masantín el torero

A mediados de los 80 el régimen de los Castro se ve en la obligación de decirle a sus acreedores que no puede pagar y estos le piden una reducción del gasto público (que no despilfarre como hasta el momento había hecho) y una privatización que priorizara la eficiencia económica por encima de los gastos sociales. Era como pedirle peras al olmo.

Los convenios con los países socialistas se basaban en las “limosnas” que pudieran aportar y no con la realidad que se necesitaba. La moratoria de la deuda con los acreedores se elevó hasta un 90% en 1989.

¿Qué cambios estructurales más urgentes necesita la economía cubana para un despegue de sus fuerzas productivas?

En primer lugar debe acabar el sistema totalitario de partido único. En segundo lugar dar luz verde a la pequeña y mediana empresa nacional, sin permitir injerencias foráneas. En tercer lugar implementar una verdadera reforma agraria, donde los campesinos sean los verdaderos dueños de las tierras.

¿Considera la negación del mercado como la negación del desarrollo?

Por supuesto que sí. El mercado existe desde que existe el hombre sobre la faz de la tierra. Sin mercado no hay desarrollo posible. Fue el mercado el que hizo el capital y no al contrario. No puede haber capital sin plusvalía. Y cuando el ser humano comenzó a mercadear, no existía la plusvalía. Esta comenzó a aparecer inmediatamente después de las primeras operaciones de compra y venta.

Las economías de mercado avanzan hasta que surgen crisis (en el 99% provocadas por el hombre) en la ley de la oferta y la demanda. Tomemos por ejemplo la crisis actual:

Las guerras de Afganistán y de Irak provocaron unos gastos inmensos, que unidos al desarrollo de países “emergentes”, dieron pie, para que especuladores muy cercanos a los grandes exportadores de petróleo, aumentaran los precios del barril de crudo, desde el año 2003 hasta el 2008, a más del 100%.

Por ende aumentaron los precios de todos los productos. El sistema de transporte colapsó y surgieron las huelgas de transportistas en Europa.

La situación del alza de los precios, como consecuencia del desmedido precio del barrril de petróleo, restringió las posibilidades de las personas naturales y jurídicas de cumplir con el pago de, no solo los intereses, sino del pago en sí de lo que se hubiera pactado.

Poco a poco los bancos, las inmobiliarias y las casas financieras fueron perdiendo liquidez, hasta que explotó. Fue en ese preciso instante en que los especuladores dejaron de hacerlo y poco a poco el barril ha vuelto a la normalidad.

Las inyecciones de papel moneda que están realizando los gobiernos, encuentran su basamento en los precios del petróleo. De mantenerse así (los precios del petróleo) la crisis se resuelve a mediados o finales de 2009.

Es imposible desconectar el mercado del capital. Solo una persona que no sepa nada de economía es capaz de tal pronunciamiento.

El término “socialismo de mercado” es solo eso, un término, que puede servir para definir que ese tipo de economía se encuentra regido por un gobierno totalitario.

La economía no se dirige, en todo caso se encauza. Pretender dirigir la economía es una medida injerencista que atenta contra la ley de la oferta y la demanda y contra los derechos elementales del ser humano, para decidir entre que vender y que comprar. La dominación del mercado solo es posible bajo dictaduras totalitarias.

El proyecto social es dependencia total de los gobiernos y estos deben ser encauzados por la política de impuestos. Una buena recaudación de impuestos es la clave fundamental para el avance del proyecto social. La lógica, en estos casos, es saber de economía y no pretender solamente saber. El interés social debe caminar a la par del desarrollo del mercado. No puede ir delante ni detrás. No puede existir corrupción.

Subordinar el interés social al mercado es acabar con el mercado. Eso es lo que hasta ahora han hecho las dictaduras totalitarias mal llamadas socialistas.

Desde que Raúl asumió la presidencia del país se habla de cambios, básicamente. ¿Cómo pudiéramos diferenciar la personalidad de Raúl con la de Fidel?

Raúl Castro siempre, desde niño, ha estado supeditado a su hermano Fidel. Ahí estriba la diferencia. Raúl, sin Fidel, no es nadie. Necesita el consentimiento del hermano mayor. Las veces que ha tratado de actuar por cuenta propia, ha terminado recibiendo monumentales broncas que le han provocado el exilio forzoso en el oriente del país. Raúl Castro es el reflejo de la personalidad de su hermano, pero sin brillo.

¿Cuán cerca o cuán lejos está el final del laberinto cubano tras la caída del Muro?

Tengo la impresión que el final del “castigo” cubano está tan lejos, como lejos pueda estar la muerte de Fidel Castro. A partir de ese momento, pienso que no demore más de cinco años, en dependencia de la línea que adopte Raúl Castro, sea la china (que ya no es comunista), sea la rusa (que son más capitalistas que los europeos). A esto le llamaría la línea dura. Y se vería enfrentado a dos imperialismos (antiguos aliados).

También podría suceder que Raúl muera primero. Entonces tendríamos que hacer otro análisis, en dependencia de quién se alce con la batuta en la mano.

*Viejos Pericos, era el mote con el que siempre se han conocido en Cuba, a los militantes del Partido Comunista anterior a 1959, o sea aquellos que dependían de las instrucciones de Moscú.

El final de la Dictadura de los hermanos (gallegos) Castro (primera parte)

El final de la Dictadura de los hermanos (gallegos) Castro (primera parte)

La dictadura totalitaria de los hermanos (gallegos) Castro está próxima al medio siglo. El proyecto político ha dado todo lo que tenía que dar. El ¿proyecto social? Bueno, el proyecto social, a no ser algunas medidas efectistas y de mala calidad, como pueden ser la educación y la salud pública, podemos catalogarlo de rotundo fracaso, incapaz de sustentarse en un mundo globalizado. Con enemigos poderosos e insignificantes amigos del llamado Tercer Mundo, los hermanos Castro continúan su camino. Entretanto, pensadores de izquierdas (de bolsillos llenos) que viven en países desarrollados opinan sobre ellos.

Mario Riva Morales, disidente del régimen totalitario (de bolsillos vacios) que vive en un país del Segundo Mundo, también quiere dar su opinión y hurgar sobre los grandes retos a los que se enfrenta la dictadura mal llamada comunista.

¿Qué sintió Mario Riva como militar y persona cuando se derrumbó el campo socialista y la URSS?

A decir verdad, no me sorprendió en lo absoluto, aunque pensase en ese momento, que primero deberían haber caído los llamados satélites del sistema socialista, que eran a nuestro modo de ver las cosas, Mongolia, Viet Nam y Cuba, para luego caer los países del este europeo y por último la URSS.

De esa forma lo había valorado, al estudiar en la Academia Soviética “Yuri Gagarin”, el Proyecto de Santa Fe, de Ronald Reagan.

Había estado estudiando en la URSS, desde 1979 a 1983 y pude apreciar el deterioro paulatino, no solo de la sociedad de la Rusia soviética, sino de todos los países del campo socialista, pues en esa academia estudiaban alumnos de casi todos los países del Pacto de Varsovia y por tanto tuve contacto con todos ellos y pude hacerme una idea de lo que realmente sucedía en Polonia (Sindicato Solidaridad) o en Alemania.

En los convulsos años 60, el régimen de Fidel Castro trató de aparentar cierta autonomía económica aunque cometió el error de delegarla en los “viejos pericos”*, los cuales trataron de adaptar la economía cubana a la economía del campo socialista hasta que intentaron hacerse con el poder mediante lo que se llamó “la Micro Fracción”.

La llamada “Zafra de los 10 Millones”, dio al traste con las intenciones económicas autónomas y luego de la muerte del Che Guevara en Bolivia, nuevamente encauzó la economía cubana hacia el bloque comunista.

En lo económico, la caída del campo socialista y principalmente la Unión Soviética, fue catastrófico. Contrariamente a la suposición de unos cuantos, en lo político no constituyó un problema de fondo. Fidel Castro ya había calculado esa posibilidad y había adoptado una nueva doctrina: “La Guerra de Todo el Pueblo”.

Esta doctrina es una consecuencia directa de los problemas entre Polonia y la URSS. Esta última tenía que decidir si entregaba a Polonia al bando de los países occidentales o intervenía directamente y sacrificaba a Cuba. En aquel entonces Fidel Castro advirtió a la dirigencia soviética que hicieran lo que hicieran, la historia diría quienes eran los verdaderos amigos de su régimen (utilizó la palabra Cuba).

¿En algún momento usted pensó que aquí también se caería el socialismo?

La situación era incierta. Acabábamos de atravesar una de las mayores crisis del sistema fidelista con las causas 1 y 2 del 89 y el levantamiento del embargo norteamericano, en esos momentos, podría haber sido el golpe maestro de la administración Clinton. Fidel Castro estaba acorralado económicamente y la situación interna se desmoronaba provocando otro éxodo masivo, hasta que encontró la vía de escape con el derribo de los aviones de “Hermanos al Rescate”.

Esta operación fue planificada puntualmente y con años de antelación. Recuerdo una conversación, sostenida con Roque, en el apartamento de un amigo común a ambos (en el Vedado), donde aprecié a un Roque desconocido totalmente. Un personaje formado en la Academia Lenin, donde solo acudían probados defensores del sistema totalitario, devenido en disidente. Ya habíamos conversado en los pasillos de la DAAFAR y el lenguaje había sido diferente. Le comenté al amigo común mi extrañeza ante los diferentes tipos de discurso. Me respondió que su problema (el de Roque) era de índole familiar. La planificación llegó a esos extremos.

La administración Clinton muy debilitada (luego de los asuntos de la Lewinsky), que pretendía desautorizar el proyecto “Helms-Burton” y dar pasos hacia el levantamiento del embargo, se vio en la obligación de, no solo aprobar la nefasta ley, sino de negociar unas 20 mil visas anuales, tratando de evitar lo inevitable, debido a otra ley más absurda como la de “Ajuste Cubano”.

Lo anteriormente dicho y las inversiones extranjeras hicieron posible el mantenimiento del régimen, a un precio (para el pueblo) de enormes proporciones, solamente aliviado por las remesas de dinero proveniente de familiares fuera de Cuba y que llegó a constituir un balón de oxígeno al sistema.

¿Qué significa para Mario Riva la reinvención del socialismo en Cuba?

En todo caso, querrá decir la reinvención del fidelismo y eso no es más que una estupidez. En Cuba, ya lo he dicho y no me cansaré de repetirlo, no hay socialismo. Hay totalitarismo, puro y duro.

Dicho esto, debemos agregar que la teoría de Marx y Engels podía y puede ser revisada y tratada de poner en práctica, no obstante que ya no sería la misma teoría. Muchos aspectos en los que se basaba la obra de estos grandes pensadores (que por cierto, no contemplaban al mundo subdesarrollado en sus planes) han dejado de tener validez con el transcurso de los años.

Tal y como lo conocemos hoy en día, el sistema socialista es económicamente inaceptable, sobre todo en los países emergentes. Tal vez, los Estados Unidos y algunos países de la mal llamada Unión Europea, estén más cerca del socialismo que el resto de los gobiernos que hoy en día levantan banderas rojas.

La economía centralizada, en manos de un gobierno totalitario es un freno al desarrollo del mercado. Las medidas de índole social, como las implantadas en algunos países europeos con el ánimo de proteger a los trabajadores, se vuelve contra el desarrollo, a no ser por la mano de obra de los inmigrantes, sean estos legales o ilegales. Conocemos, de primera mano, que en España y Portugal las personas tienden al paro para vivir a expensas de la seguridad social.

De lo que se trata, en países sub desarrollados, es de encauzar las riquezas de forma tal que redunden en beneficio de toda la sociedad y no solo para unos pocos.

El problema de Cuba estriba en que la cúpula dirigente ha sido incapaz, en 50 años, de “dirigir” la economía, ha sido inflexible pues de lo contrario sabe que pierde el poder político.

No puede existir un balance real donde formas no socializadas dejen de imponer normas de mercado a las socializadas, puesto que estas resultaría un freno al desarrollo. La única configuración que se conoce hoy en día, proveedora de eficiencia, es el libre comercio. Una concepción nueva, hoy por hoy, resulta una quimera. Aquel que lo logre, podrá llamarse “Salvador de la humanidad”.

¿Considera un fracaso al sistema fidelista?

Por supuesto que sí. El sistema fidelista no es un sistema económico. Es un propósito descabellado de luchar contra el Imperialismo donde quiera que esté y llámese como se llame, pero no se sustenta en bases económicas, sino en la crítica irreflexiva contra todo lo mal hecho, sin aportar absolutamente nada para remediarlo, que no sea acabar con el sistema capitalista, sin dar opciones viables de enmiendas.

La, también mal llamada Unión Soviética, no se puede tomar como modelo. Para el año 1932, la economía de la URSS atravesaba sus peores momentos. El papel con el cual se imprimía el “rublo” tenía más valor que la moneda en sí. La hambruna era galopante. Solo la Segunda Guerra Mundial logró salvar aquel sistema que tras una alianza estratégica con los Estados Unidos (dejemos fuera a Inglaterra que ya nada pintaba) recibió una inyección de capital de incalculables proporciones, que aumentó con el geo-reparto de los países del este europeo.

No obstante, en lugar de evolucionar, la economía soviética se estancó y luego involucionó hasta llegar a niveles insostenibles que dieron lugar al estrepitoso desmerengamiento de todo el sistema.

Que el capitalismo puede vivir sin democracia no es nada nuevo. Desde que el hombre es hombre existe el capitalismo, con fases que lo identifican como, esclavitud, feudalismo o democracia.

¿Que la democracia es muy cuestionable? Claro está, no es igual la democracia griega a la actual. En nuestros tiempos la democracia tiene de apellido “representativa” y hasta ahora ha sido la rectora de la economía mundial en los últimos 63 años.

¿Qué la democracia representa tan solo a los grandes centros de poder? También los regula y trata de hacerlos más potables.

Decir que al capitalismo no le interesa crear una verdadera democracia es un absurdo. Lo correcto es decir: A la democracia le interesa que el capitalismo funcione para de esa forma aumentar los niveles de vida de la población. Con una población descontenta es imposible el capitalismo.

Al socialismo, que nosotros conocemos, jamás le interesó la democracia. Los gobiernos que hoy en día promueven ideas socialistas, al que han llegado por vías democráticas, tienen tendencias a perpetuarse en el poder. Eso los descalifica.

¿Cuáles son entonces los problemas del proyecto democrático cubano?

No existe tal proyecto. Fidel Castro ha armado un sistema totalitario, que utiliza el burocratismo precisamente para no dar participación en el gobierno ni a sus propios colaboradores y mucho menos al pueblo. El único que toma decisiones de todo orden es él.

Ese es el problema. Ha creado un sistema de poder popular donde la Asamblea Nacional, que aparentemente es muy democrático, donde los elegidos no tienen ningún poder para tomar decisiones y solo se reúne dos veces al año para aprobar asuntos que ya han sido puestos en vigor previamente. Los miembros de esta asamblea jamás discrepan y los debates se circunscriben a ponderar las medidas ya tomadas. Es una asamblea de votación unánime; y eso marca el camino del sistema totalitario.

¿Habría que refundar entonces la democracia cubana actual?

Partiendo de que el régimen aplica un concepto de democracia sui generis, la palabra refundar no tiene fundamento. Creo, muy sinceramente, que no hay que refundar ni transformar. Lo único viable es una transición hacia una democracia representativa.

Acabar con la estupidez de Partido Único, que termina por convertirse en una dualidad de poderes, pues los presidentes (a todos los niveles) del poder popular solo sirven para cargar con las culpas de lo mal hecho, mientras que el partido se anota los tantos positivos. En Cuba, el gobierno se supedita al partido. Un partido puede trazar pautas, pero no dictar pautas a los gobernantes.

Este es el Fidel Castro que no quiere reconocer Gabriel García Marquez.

Este es el Fidel Castro que no quiere reconocer Gabriel García Marquez.

Su desprecio por la palabra. Su poder de incitación a la violencia. Capaz de causar problemas en cualquier parte. Los ímpetus de la torpeza eran propios de su estilo. Los libros no reflejaban muy bien la estrechez de sus gustos. Dejó de fumar porque le estaba haciéndo daño. Se mantenía en excelentes condiciones físicas con varias horas de gimnasia diaria y de natación frecuente, que para eso le sobraba el tiempo. Exasperación invencible. Desorden férreo. La fuerza de la enajenación mental lo arrastró siempre a los desastres económicos. Nunca ha trabajado y ha descansado en demasía en Cayo Largo del Sur.

Conversando fatiga aun a los interlocutores, abruma. Escribe regular y lo hace cuando no le queda otra alternativa. El mayor estímulo de su vida es la insensibilidad de aquellos de quienes se rodea. La escenificación parece haber sido su medio ecológico perfecto. Empieza siempre con voz casi inaudible porque nunca tuvo mucha, con un rumbo incierto (aparentemente), pero se aprovecha de cualquier oportunidad para ir ganando terreno, palmo a palmo, hasta que le da una especie de delirium tremens y se impone a la audiencia. Es la negación: el estado de ordeno y mando insufrible e intranquilizante, que sólo conocen aquellos que han tenido la desgracia de vivirlo.

Ha utilizado a José Martí a su antojo y convenencia y ha tenido la desfachatez de intentar incorporar su ideario (el de Martí) a un intento de socialismo tropical.

La esencia de su egolatría podría estar en la certidumbre de que hacer trabajo de masas se traduce fundamentalmente en oprimir al pueblo en aras de su afan de protagonismo.

Tiene una palabra para cada objeto de su satisfacción personal y un modo distinto para tratar de convencer a sus contados interlocutores. Cree situarse al nivel de cada uno, debido a disponer de una información que le permite moverse con facilidad en cualquier medio. Una cosa se sabe con seguridad: esté donde esté, como esté y con quien esté, Fidel Castro está allí para mandar.

Su actitud ante los reveses, aun en los actos mínimos de la vida cotidiana, parece obedecer a la ira de un sicópata: ni siquiera lo admite, y no tiene un minuto de sosiego mientras no logra invertir los términos y convertir el revés en victoria, aunque sea pírrica. Nadie puede ser más obsesivo que él cuando se ha propuesto llegar al fondo de cualquier cosa. No hay un invento colosal o milimétrico, en el que no se empeñe con una pasión enfermiza, aun a sabiendas de que al final será uno más de sus fracasos. Esas son las ocasiones en que ha aparentado mejor talante y mejor humor. Alguien que cree conocerlo bien, le dijo: Las cosas deben andar muy mal, porque usted está rozagante.

La obsesividad compulsiva es uno de sus modos de trabajar. Ej.: El tema de la deuda externa de América Latina, había aparecido por primera vez en sus conversaciones desde hacía unos años, y había ido evolucionando, ramificándose, profundizándose. Lo primero que dijo, era que la deuda era incobrable e impagable. Después aparecieron los hallazgos escalonados: Las repercusiones de la deuda en la economía de los países, su impacto político y social, su dudosa influencia en las relaciones internacionales, su aun más dudosa importancia, más providencial que otra cosa, para una política unitaria de América Latina...

Su más rara virtud de político es esa facultad de conspirador nato para darle la vuelta a la evolución de un hecho hasta sus últimas consecuencias, pero esa facultad no la ejerce por iluminación, sino como resultado de un aparato represivo arduo y tenaz. Su auxiliar supremo es la memoria y la usa hasta el abuso en discursos o charlas privadas con retórica abrumadora y operaciones aritméticas previamente calculadas .

Requiere el auxilio de una información incesante, bien masticada y digerida. Su tarea de acumulación informativa principia desde que despierta. Desayuna opíparamente, mientras lee con fruición no menos de 200 páginas de noticias del mundo entero. Durante el día le hacen llegar informaciones urgentes donde esté, calcula que cada día tiene que leer unos 50 documentos y a eso hay que agregar los informes de los servicios oficiales y de sus visitantes y todo cuanto le pueda interesar.

Las respuestas tienen que ser exactas, pues no permite la mínima contradicción de una frase casual. Otra fuente de vital información son los libros. Es un lector voraz. Le dedica todo el tiempo que considere necesario aunque deje de cumplir con otras “obligaciones”. Muchas veces se ha llevado un libro en la madrugada y a la mañana siguiente, después de dormir hasta las tantas, lo comenta. Lee el inglés pero se resiste a hablarlo. Prefiere leer en castellano y a cualquier hora está dispuesto a leer un papel con letra, que le caiga en las manos. Es lector habitual de temas económicos e históricos. Es un buen lector de literatura y la sigue con atención.

Tiene la manía de los interrogatorios rápidos. Preguntas sucesivas, muchas veces en forma de sorna que él hace en ráfagas instantáneas hasta ridiculizar al cuestionado. Cuando un visitante de América Latina le dio un dato apresurado sobre el consumo de arroz de sus compatriotas, él hizo sus cálculos mentales y dijo: Qué raro, que cada uno se come cuatro libras de arroz al día. Su táctica maestra es preguntar sobre cosas que sabe, para confirmar sus datos. Y en algunos casos para medir el calibre de su interlocutor, y demostrarle, en consecuencia, su insignificancia.

No pierde ocasión de lucirse. Durante la guerra de Angola describió una batalla con tal minuciosidad en una recepción oficial, que costó trabajo convencer a un diplomático europeo de que Fidel Castro no había participado en ella y a muchos otros de como era posible que desatendiese los problemas cruciales de su país para dedicarse a jugar a la guerra.

El relato que hizo de la captura y asesinato del Che, el que hizo del asalto de la Moneda y de la muerte de Salvador Allende o el que hizo de los estragos del ciclón Flora, eran grandes reportajes hablados que a muchos nos pareció como que trataba de justificar los tantísimos errores cometidos.

Trata por todos los medios posibles de que su visión de América Latina, en el porvenir, parezca la misma de los próceres de la independencia ibero-americana, una utopía, capaz de mover el destino del mundo.

En una entrevista de varias horas, se detiene en cada tema, habla y habla sin cesar sin descuidar la precisión, consciente de que una sola pregunta mal contestada, puede causar estragos irreparables. Jamás ha contestado ninguna pregunta provocadora aunque al final de su vida haya perdido la paciencia en más de una ocasión.

Hace caso omiso a los que tratan de escamotearle su verdad: Él la sabe. A un funcionario que lo hizo le dijo:

"Se, que por debajo de la mesa estan recibiendo dólares de las empresas extranjeras para las cuales trabajan, pero lo verdaderamente importante es no dejar de ser “revolucionarios”.
Las más graves, sin embargo, son las verdades que él mismo oculta para encubrir las deficiencias de su régimen, pues al lado de los enormes desaciertos de su llamada revolución, los errores políticos, científicos, deportivos y culturales hay una incompetencia burocrática colosal que afecta a casi todos los órdenes de la vida diaria, y en especial a la felicidad doméstica.

 

Cuando habla con la gente de la calle, recobra expresividad en la representación cruda de los afectos reales. Lo llaman: Fidel. Lo rodean aun a sabiendas de que corren serios riesgos, lo tutean, no lo discuten, no lo contradicen, no le reclaman. Es entonces que se descubre lo hipócrita que resulta ser.

Este es el Fidel Castro que no quiere reconocer Gabriel García Marquez: Un hombre de costumbres despilfarradoras e ilusiones personalistas, con una educación formal, de palabras cuidadosamente elaboradas y modales cuasi femeninos e incapaz de concebir ninguna idea que no sea descomunalmente esquizofrénica.

Sueña con que sus científicos encuentren la medicina final contra el cáncer y ha pretendido crear una política exterior de potencia mundial.

Utiliza, como nadie, lo que él considera el logro mayor de su sistema totalitario, el lavado de cerebro que llama con insidia “la formación de conciencia” y utiliza los estímulos morales, pues no le es posible utilizar los materiales (carece de ellos), para su empeño de cambiar el mundo y empujar la historia.

Al verlo muy abrumado, alguien le preguntó que era lo que más le gustaría hacer en éste mundo y le contestó:
“Una guerra mucho más larga y grande: Más grande que la que he echado contra los yanquis. Me doy cuenta que ese ha sido mi destino’’.

Ahora que ya no es más, que dejó de ser "El Comandante en Jefe", cargo que hoy ostenta el hermanísimo, solo le queda el título (totalitarista) de Secretario General del Partido, hasta el año que viene.
Ojalá que el año que viene le toque la buena al pueblo cubano!
En el día de tu cumpleaños, solo deseo para ti, lo mismo que tu pa mi.

La Intervención norteamericana en la Guerra de Independencia de Cuba y los rencores colaterales

La Intervención norteamericana en la Guerra de Independencia de Cuba y los rencores colaterales

El periodista Will Weissert, en un trabajo publicado el “El Nuevo Herald”, bajo el título “Rencores por batalla de 1898 siguen vivos en Cuba”, pide que nos olvidemos del bloquebargo económico impuesto por el gobierno de los Estados Unidos al régimen totalitario de Fidel Castro y pretende demostrar que las consecuencias directas de lo que ocurre en Cuba provienen de la intervención militar yanqui en la guerra de independencia de los cubanos.

Muy escuetamente, dice el Sr. Weissert que “…Si bien todo empezó como una guerra por la independencia de Cuba, los estadounidenses les prohibieron a los cubanos ingresar a Santiago y negociaron ellos mismos la paz con España…”

La Guerra de Independencia de Cuba se encontraba acéfala en esos momentos. Los dos principales artífices de la misma habían muerto en combate. José Martí en Dos Ríos y Antonio Maceo en Punta Brava.

Los norteamericanos enviaron un “mensaje a García”, en el cual le solicitaban la cooperación de sus fuerzas en apoyo al desembarco, por las costas orientales de Cuba.

El General García, a la sazón Lugarteniente General del Ejército Libertador, sin consultar previamente con el General en Jefe, Máximo Gómez, ni con el Presidente de la República en Armas, accedió a tal petición. Luego alegó que no había tiempo que perder pues la situación militar de los mambises se deterioraba después de la caída en combate de Maceo el 2 de diciembre de 1897.

Lo que no recoge la historia es, que jamás el gobierno de los Estados Unidos de Yanquilandia había reconocido al Gobierno de la República de Cuba en Armas.

De haberlo hecho, le hubiera correspondido entrar en Santiago de Cuba al Presidente cubano (de la República en Armas) y al General en Jefe Máximo Gómez. No obstante, fue Calixto García Iñiguez el que entró en Santiago de Cuba, acompañado de su Estado Mayor.

Lo que no permitió el Gobierno de Yanquilandia fue la entrada de las tropas mambisas en la ciudad.

Al no estar reconocido el Gobierno de la República en Armas, los norteamericanos no se vieron nunca en la obligación de convidar a nadie a la firma de los acuerdos de paz con España. Calixto García fue invitado, bajo la condición de no tener ni voz, ni voto. Ante ésta situación y reconociendo que había cometido una indisciplina que había puesto la libertad de Cuba en una posición de limbo político, no aceptó la invitación y escribió una carta de desagravio.

Después de cuatro años de estar gobernando Cuba y ante el esfuerzo de los patriotas cubanos por alcanzar la independencia, los Estados Unidos de Yanquilandia fueron “magnánimos” y concedieron la independencia bajo la condición de una Enmienda propuesta por el Senador Platt, en la cual, entre otras tantas cosas, quedaba en suspenso la situación territorial de la Isla de Pinos, la imposición de tres bases norteamericanas en suelo cubano, supuestamente carboneras (pues en aquella época aun los barcos se movían con ese tipo de combustible), así como el derecho (humillante) de intervenir en los asuntos internos de Cuba cuando se les antojase.

La guerra comenzó con el hundimiento del barco militar estadounidense Maine en el puerto de La Habana, el 15 de febrero de 1898, cuando la nave protegía los intereses norteamericanos en Cuba. Murieron 267 estadounidenses.

Uno de los tantos hechos diluidos en la historia. ¿Qué necesidad tenían, los españoles, de hacer explotar un acorazado en plena bahía de La Habana? Mayores motivos hubieran tenido los mambises en tal empeño. Lo que al parecer está claro (en nuestros días) es que aquello no pasó de un accidente, aprovechado hasta las máximas consecuencias por, el gobierno y la prensa de Yanquilandia, para desatar, no la primera guerra de expansión territorial (ya le habían arrebatado a México más de la mitad de su territorio), pero sí una de las tantas a nivel mundial.

Un detalle muy importante, en los tiempos que vivimos es, que la mayoría de los 267 norteamericanos que murieron eran negros.

Dice Weissert que “…El pacto de libertad y fraternidad se diluyó pronto y las intervenciones estadounidenses facilitaron la instalación de una serie de gobiernos débiles y corruptos…”

Si alguna vez existió un pacto de libertad y fraternidad, no tuvieron tiempo de ponerlo en práctica. Las leyes impuestas por los norteamericanos, resultantes de los acuerdos de paz con España, preveían el respeto por las propiedades de los comerciantes y terrateniente españoles. No hubo compensación de guerra de los vencidos españoles a los perdedores cubanos, pues estos, al no ser reconocidos como vencedores, nada podían reclamar.

Los jefes mambises, en su mayoría de las provincias orientales, habían quedado arruinados después de la guerra. De esta forma y comprando (al barato), los norteamericanos se hicieron dueños de la mayor parte de las tierras productivas orientales, dedicándolas (en su mayoría) a la producción de caña de azúcar.

La economía continuaba prácticamente en manos españolas, mientras que los que dirigían la política eran unos muertos de hambre, llenos de glorias no reconocidas, a la sombra de una espada de Damócles a la primera que no correspondiera a las exigencias yanquis. Debilidad, corrupción y mucho odio de los cubanos (de todas las denominaciones) hacia lo que consideraban una traición de los llamados “campeones de la libertad”.

Hasta que apareció Fidel Castro, dice Weissert.

Desde el inicio, Fidel Castro demostró ser un avezado político. Demagógicamente vinculó la revolución (que fue de todos los cubanos y no solamente de Fidel Castro) a la lucha por la independencia de 1898. Claro está, Fidel Castro, ni ninguno de los líderes de los grupos insurreccionales (como pudiera haber sido el Directorio 13 de Marzo) había pactado, esta vez, con el gobierno de Yanquilandia. El único que había hecho el intento de que los yanquis intervinieran en la revolución, había sido Raúl Castro, cuando el famoso secuestro de los norteamericanos de la Base Naval de Guantánamo.

Weissert afirma que: “…El resentimiento de los cubanos con el gobierno estadounidense data de antes de Castro. Muchos cubanos piensan que la isla se hubiese independizado de España sin necesidad de una intervención estadounidense…”

Hay muchos que piensan y así nos lo han inculcado desde que tengo uso de razón. Que los mambises hubieran ganado la Guerra de Independencia a España, sin la intervención de los Estados Unidos de Yanquilandia. Nada más falso.

España aun era una potencia mundial y tenía recursos suficientes para mantener un ejército de un millón de hombres en la isla de Cuba. Sin embargo, en las filas cubanas predominaba el desaliento al no estar presente José Martí, el aglutinador de todas las fuerzas mambisas y faltar el brazo ejecutor, Antonio Maceo. Los recursos escaseaban.

El gobierno de los Estados Unidos de Yanquilandia no colaboraba con la insurrección cubana desde su territorio. Todo lo contrario, cada vez que podía requisaba los alijos de armas y estipulaba grandes multas a los “traficantes” (mambises).

La política de reconcentración de Valeriano Weyler había exterminado los campos cubanos y la tea incendiaria de Máximo Gómez había acabado con lo poco que quedaba. Los mambises se morían de hambre.

Weissert cita a un profesor de la Universidad de Carolina del Norte, llamado Luis Pérez, el cual dice lo siguiente: “…el episodio de 1898 afectó tanto las aspiraciones de los cubanos de controlar su propio destino que sigue teniendo un importante impacto en la sociedad cubana. Agrega que Fidel y Raúl Castro fueron un producto del malestar generado por la batalla de la Loma de San Juan, no los causantes de ese enojo…”

Discrepo con el Profesor Luis Pérez. Fidel y Raúl Castro no son un producto del malestar generado por la Batalla de la Loma de San Juan. Ellos lo que han sabido hacer es utilizar, en beneficio propio, los efectos históricos de la intervención norteamericana en Cuba.

¿Dictadura en Cuba? Sí, la del Neo Feudalismo Totalitarista fidelista

¿Dictadura en Cuba? Sí, la del Neo Feudalismo Totalitarista fidelista

Quedan en el mundo proyectos de periodistas que, como Paco Azanza Telletxiki, se empeñan una y otra vez en tapar el sol con un dedo. Hoy en día es imposible decir que el pueblo cubano está harto del sistema impuesto o que apoya resueltamente el fidelismo. Lo más correcto sería decir que el pueblo cubano está resignado a continuar soportando al régimen de oprobio, puesto que la alternativa no la logra divisar por ninguna parte. Ahora bien, la situación calamitosa sí que es propia de la incompetencia de un régimen despilfarrador de la riqueza nacional y pésimo administrador de los bienes del Estado.

Es tan ridículo, el periodista, que se atreve a decir que mediante la farsa electoral fidelista los opositores pueden alcanzar el poder. Solo haría falta preguntarles a los más de 100 mil firmantes del proyecto Varela, que basándose en la propia Constitución, elaborada por el régimen, pretendieron hacerle modificaciones. El régimen nunca previo que se diera el hipotético caso de que pudieran reunirse 100 mil firmas.

http://manchiviri.blogspot.com/2007/02/elecciones-en-cuba-el-partido-comunista.html

Cuba vive en dictadura neo feudalista totalitaria desde hace exactamente 41 años. Entre los años 1959 y 1968 el régimen de Fidel Castro fue un engendro entre dictadura convencional y dictadura de izquierda.

El término “Dictadura del Proletariado” es un invento macabro para que la casta de funcionarios, dirigidos por un “máximo líder” se mantenga en el poder eternamente.

Ese período de nueve años, al que el proyecto de periodista llama “estructura provisional” se produjo como consecuencia de la propia ineptitud de Fidel Castro y sus seguidores. Debían eliminar todo lo que no respondiera al ordeno y mando.

¿Cuáles son las instituciones solidas a las que se refiere el pseudo periodista?

¿El MINFAR y el MININT?

¿Los CDR?

Los ministerios y demás dependencias del desgobierno son tan falsos como las elecciones.

Durante 16 años el desgobierno gobernó por decreto y se defecó todo lo que pudo en la Constitución del 40. Aun no ha dejado de gobernar por decreto y continúa defecándose en su propia farsa de Constitución.

En 1976 el desgobierno de Fidel Castro elaboró un nuevo texto constitucional que de acuerdo con los datos aportados por el régimen, fuera aprobado por el 97,7% de la población, si no fuera por lo sospechoso de ese mismo porcentaje.

¿En qué otro país del planeta ha ocurrido algo igual o parecido?

Sospechosamente, en Cuba vota, de manera “libre” y “secreta”, casi el ciento por ciento del electorado.

Existe la errónea propaganda del régimen, de que Fidel Castro y la crápula dirigente es elegida en elecciones libres. Solo los delegados de base son electos por el pueblo. A partir de las circunscripciones comienzan a aparecer delegados que han sido elegidos en lugares donde ellos jamás han hecho acto de presencia (la própia Constitución dice que los delegados deben vivir en la circunscripción, como mínimo cinco años). Es el caso de Fidel y Raúl Castro que siempre resultan electos por la circunscripción de Marcané y Santiago de Cuba, a los que hace más de 50 años que solo visitan esporádicamente.

Fidel Castro lideró el movimiento 26 de julio y fundó un frente guerrillero en la Sierra Maestra. En la época existían en Cuba multipes organizaciones que combatían la dictadura batistiana. Las más conocidas serían el “26 de Julio” y el “Directorio Revolucionario 13 de Marzo”. Luego del triunfo del 1 de Enero de 1959, las organizaciones que habían luchado contra el dictador Batista se agruparon en algo que se conoció como las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI), hasta que pasados muchos años se creó el Partido Unido de la Revolución Socialista (PURSC). En todo éste tiempo Fidel Castro gobernaba como un dictador cualquiera, sin haber instrumentado tan siquiera un simulacro de elecciones.

Era de esperar que si quería pertenecer al bloque socialista, le diera a su régimen un “estatus legal”.

Fidel Castro no comenzó la farsa electoral desde 1959. El mismo 1 de enero nombró (en dudosas circunstancias) y de forma provisional a un presidente llamado Manuel Urrutia, mientras que se autodesignaba primer ministro de algo que se conformó en llamar “gobierno revolucionario”.

El presidente designado se creyó el cuento y trató de gobernar, viéndose imposibilitado por las trabas del “primer ministro”, hasta que en uno de los primeros shows, a los cuales ya nos hemos acostumbrado los cubanos, Fidel Castro hizo un amago de renuncia, mientras que ordenaba a sus seguidores escandalizar en contra de la supuesta dimisión. El show terminó con la renuncia de Urrutia y la designación de un nuevo monigote de presidente llamado Osvaldo Dorticós.

En esa época no había elecciones de ningún tipo.

En junio del 2002 ante la amenaza del Proyecto Varela, Fidel Castro protagonizó una enmienda a la Constitución del 76, en la que, por el voto del casi ciento por ciento de los electores, modificaron la misma, dándole un caracter de irreversible al engendro de neo feudalismo totalitario, mal llamado socialista en Cuba.

Debemos señalar que los electores son estrechamente vigilados por una organización llamada “Comités de Defensa de la Revolución” (CDR), que llevan la cuenta exácta de aquellos que no votan y realizan los informes correspondientes a los centros de trabajo y demás dependencias del régimen.

Proyecto Varela http://www.cubanet.org/ref/dis/04090101.htm

Cuando las personas, con más de dos dedos de frente, cuestionan el sistema impuesto por Fidel Castro al pueblo de Cuba, saltan los defensores del régimen de oprobio con descalificaciones tales como “ceguera política” y otras menos elegantes.

Se preguntan el por qué no se provoca una rebelión en Cuba, como si en un régimen totalitario eso fuera posible, a no ser instigado desde adentro como ocurrió en el antiguo campo socialista y la própia Unión Soviética.

Los que desde un punto de vista disidente, nos expresamos en contra del totalitarismo como algo intolerable e insostenible, no solo consideramos que el máximo responsable de la miseria que vive el pueblo cubano sea Fidel Castro, también su hermano Raúl.

Son tan burdos los defensores del totalitarismo fidelista que hasta se atreven a hacer comparaciones entre la dictadura de derechas de Franco con la dictadura de extrema izquierda neo feudalista totalitaria de Fidel Castro.

En España jamás se abolió la propiedad privada ni la pequeña empresa privada. Tal como en Cuba, en España se cometieron asesinatos, encarcelamientos y exilios. No en tanto, gracias precisamente a la propiedad privada y la libre empresa, se organizaron grupos opositores y hasta una macabra organización nacional-terrorista en las vascongadas, que se ha dedicado a matar sin ton ni son. El gobierno español sabe quienes son los que aportan el dinero a los etarras. Sin embargo, la democarcia tiene las manos atadas en el caso de que no se les pueda probar fehacientemente la colaboración, a los empresarios vascos que se dedican a financiar los actos terroristas.

Eso jamás sucederá en Cuba, puesto que no existe la propiedad privada ni pequeñas empresas. Eso se acabó en 1968 con la operación terrorista de Estado llamada “Ofensiva Revolucionaria”. En Cuba no hay quién se mueva. Para vivir el día a día, el ciudadano común depende del gobierno.

En lo único que se parece Franco a Fidel Castro es en que es, en que son gallegos y van a morir de viejos en sus camas.

Totalitarismo fidelista, el peligro de insistir

Totalitarismo fidelista, el peligro de insistir

Defender a Fidel Castro (y lo que representa) es sumamente difícil para los periodistas europeos. La estupidez de aquellos que firmaron una carta a G. W. Bush para que no agreda al régimen totalitario, so pretexto de no convertirla nuevamente en un estercolero sexual de Batista, no han tenido en cuenta que Fidel Castro ha convertido a la nación cubana en el estercolero sexual de Europa.

Son ya cinco los años que llevo tratando que muchos de los europeos de ideas izquierdistas se convenzan, que el socialismo nada tiene que ver con regímenes totalitarios dictatoriales y que la “dictadura del proletariado”, constituye en sí misma una idea tan retrógrada como las de los pensadores de mediados del siglo XIX. El mundo ha cambiado. Tanto, como que la primera revolución social (burguesa) no tiene nada que ver con la Francia de hoy.Ahora, algunos intelectuales de izquierda, se les ha ocurrido la “brillante” idea de constituir Comités de Vigilancia del Sr. Bush. ¡Valiente payasada!No por esto estoy en desacuerdo con que el Presidente de los Estados Unidos deje de ser un cowboy prepotente e ignorante.

Cuba ha sido, es y será un país maravilloso, pero mi país no pertenece a Fidel Castro, ni a la turba de funcionarios corruptos que le atropellan. Cuba continuará viviendo mucho después que desaparezca la dictadura.

En 1959, con tan solo ocho años, viví el triunfo de una revolución contra un personaje que se había apropiado del poder mediante un golpe de estado. A mi corta edad viví intensamente la ruptura de la sociedad civil y el éxodo de las primeras familias. Fui testigo de la “operación Peter Pan”, del bombardeo del aeródromo de Ciudad Libertad, de la proclamación del carácter socialista, en el entronque de de las calles 23 y 12, ante una multitud enardecida por la muerte. Viví en primera persona la crisis de octubre y aprecié como a los “viejos pericos” se le entregaba “el poder” para congraciarse con los mandatarios de la Unión Soviética. Luego vino la micro-fracción y Camarioca, la muerte del Che y el comienzo de la ingerencia cubana en el África ardiente.Para los cubanos, Europa occidental no existía y no conseguíamos determinar si Julio Iglesias era gallego o español y si Serrat era español o catalán. Peor aun, apoyábamos a la organización ETA, pensando que eran revolucionarios contrarios a la dictadura de Franco.

El régimen totalitario se sentía fuerte, apoyado por la URSS y demás países del campo socialista y todo lo que oliera a democracia capitalista era considerado como debilidad ideológica y lacras del pasado. Éramos comunistas y de tal forma teníamos que actuar. De ahí que cuando partíamos para las “misiones internacionalistas” fuéramos adoctrinados en lo que supondría, más países aliados a la comunidad económica de las naciones socialistas.

Es difícil, después de una vida dedicada, por entero, a la “construcción del primer país socialista de América Latina”, que no queden trazas en mi forma de pensar.Desgraciadamente desde los acontecimientos de Granada (derrocamiento y asesinato de Maurice Bishop), golpe de estado de izquierda jamás visto en el hemisferio occidental, el escándalo del narcotráfico de estado acaecido en 1989 que culminara (aparentemente) con el fusilamiento de cuatro servidores del régimen de Fidel Castro, ya la lucha por el socialismo y sus conquistas en Cuba se convertían en retórica pura y dura. ¡Comenzamos a cuestionarnos tantas cosas! ¿En que lugar habían quedado el derecho de expresión y la libertad individual de nuestros ciudadanos?

El tan cacareado “centralismo democrático” se había convertido en una farsa. Nuestros periodistas tienen miedo de plasmar sus criterios y opiniones. Se recrudeció la vigilancia (espionaje), se rastrean sus vidas hasta el extremo de ser obligatorio (para la seguridad del estado) saber exactamente como se llaman los padres, quienes son sus hijos, con quién se reúne, a donde va y sobre todo, pedir permiso y en caso extremo la confesión de actividades no informadas.

Al que se le ocurra escribir que La Habana es, hoy en día, la ciudad más bella del mundo, no se le puede tildar de otra cosa que de cretino. El barrio de “Centro Habana”, por solo citar un ejemplo, ha sido bombardeado por una bomba de 50 fidelones de potencia. Todos los años se derrumban entre uno y cinco edificios. Tiene cicatrices en todas las manzanas.

Desde mi modesta tribuna felicito al Sr. Pedro Fernández, si es que verdaderamente es ejecutivo de la editorial Altera de Madrid, por considerar contrarios a sus principios editar libros que defiendan la dictadura comunista de la familia Castro Ruz “que encarcela a los disidentes y prohíbe la libertad de expresión”.

Señores escritores: Si ustedes consideran que es sus países democráticos alguien le retuerce el cuello a la libertad de expresión, dedíquense a luchar contra esos opresores y no traten de defender lo indefendible allende los mares.

Reflexiones sobre el resurgimiento del Totalitarismo

Reflexiones sobre el resurgimiento del Totalitarismo

Lenin, jefe del Partido que dirigió la Revolución de Octubre, en la Rusia zarista dijo estas palabras aludiendo a esa "hazaña" sin precedentes: Las cosas resultaron de modo distinto a como lo esperaban Marx y Engels, concediéndonos a las clases trabajadoras y explotadas de Rusia el honroso papel de vanguardia de la revolución socialista internacional, y ahora vemos claro cuán lejos irá el desarrollo de la revolución: ha comenzado la obra el ruso, la llevarán a cabo el alemán, el francés y el inglés, y triunfará el socialismo.

Las cosas resultaron de modo distinto a como esperó Lenin, al ser abolido el socialismo en el primer lugar en que triunfó y tratar de llevar, su bandera otros pueblos.
El dictador de Cuba ocupa hoy, el denigrante papel de imponer a su pueblo una suerte de fidelismo tropical, que nada tiene que ver con las ideas originales de Marx y Engels. El fracaso de la Unión Soviética, fruto de aquella revolución, jamás podrá significar un triunfo ideológico. Su significado va más allá de la ideología. Significa un triunfo sobre la sinrazón de un sistema improductivo y enajenador de las fuerzas productivas.
El imperialismo, actitud y doctrina de quienes propugnan o practican la extensión del dominio de un país sobre otro u otros por medio de la fuerza militar, económica o política, es repudiado hoy en día por todas las fuerzas democráticas del mundo, aunque sea difícil disecernir con exactitud.

Fidel Castro considera que son cuatro los pilares de un cambio completo del género humano, en la forma de luchar, los regímenes totalitarios, con unidad, inteligencia, optimismo y sin hacer concesiones a la ideología burguesa: Vaticina que surgirán otros pilares.
1. La, hasta ahora, resistencia del régimen fidelista que oprime al pueblo de Cuba.
2. El empecinamiento, de los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, con procesos revolucionarios cada día más absurdos, y los procesos de corte populistas que se abren paso en Brasil, Argentina, Uruguay y otros países del mar Caribe y América del Sur.
3. El abrumador desarrollo de regímenes totalitarios como China y Vietnam y del conjunto de regímenes nacionalistas de Asia, mientras los "gobiernos" de los pueblos africanos se enquistan y los de los paises musulmanes se hacen más radicales en su fundamentalismo religioso.
4. Los pueblos de los paises desarrollados han alcanzado un nivel de vida que los aleja cada día más de aquellas luchas sindicales que ocurrieron en el siglo XIX.

El siglo XX demostró que todas las doctrinas socialistas: el fascismo (socialismo nacionalista) que entonces se abrió paso en Alemania, Italia, Japón y otros países, culpables de iniciar la Segunda Guerra Mundial y el socialismo, que se afianzó en la Unión Soviética resultaron ser un fracaso.

Es totalmente estúpido catalogar al gobierno de los Estados Unidos como un imperio fascista. El fascismo es un movimiento político y social de carácter totalitario, que no tiene nada que ver con el sistema de gobierno de los Estados Unidos de América.
El gobierno de los Estados Unidos de América, tal vez de manera errada, combate contra todo lo que signifique opresión o simplemente la implantación de regímenes totalitarios.
El enemigo común de los pueblos libres y la humanidad entera es el totalitarismo.

La estrategia de los partidarios del totalitarismo es ante todo el populismo mal llamado “socialista”. En la práctica esto significa socializar cuanto se pueda. Por tanto son imprescindibles las alianzas entre los partidarios del totalitarismo.
Los totalitaristas, se “abastecen” del reformismo pequeño burgués siempre que no entrañe el abandono de sus ideales populistas, repartiendo (sin ton ni son) las propiedades (capitalistas) entre un proletariado en espera que el “maná caiga del cielo”.

En “Crítica al Programa de Gotha”, Marx fija los dos principios cardinales de la formación económica social comunista, sucesora del capitalismo. Para su primer momento, que llama socialista, es la entrega por cada quien de toda su capacidad de trabajo y el pago según la cantidad y calidad de su labor, mientras solo en el segundo momento, el propiamente comunista, podrá distribuirse el producto social global según las necesidades de cada persona.

Fidel Castro insiste en la idea de que cada cuál, entregue toda su capacidad de trabajo sin retribución alguna, o con retribución controldada por el gobierno a su antojo y conveniencia, lo que trae por consecuencia el burocratismo y la corrupción de todos los funcionarios del régimen.
La tiranía de Fidel Castro, en lo conceptual y en la práctica, siempre ha defendido la independencia absoluta de los partidos y los Estados, como forma de intercambio de experiencias y la unión de cuantos aspiran a formar un régimen totalitario.

Dicen que allá, en el desierto costero de Pativilca, moribundo casi, Bolívar fue preguntado por sus planes, dado que parecía muy superior el imperio colonial español, y no vaciló en proclamar, desde una garganta comida por la fiebre y su cuerpo débil hasta para caminar: “De América (latina) hay que emigrar”.

Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa, Daniel Ortega son los defensores del totalitarismo del siglo XXI, que se unen a sus compañeros más veteranos, Fidel y Raúl, y su sola presencia en el escenario del engaño y la violencia, demuestra que estamos en el comienzo de una muy peligrosa página de la historia.

La ideología de Fidel Castro no es invencible, precisamente porque no es democrática y sus proclamadas elecciones no son más que otra de las farsas del sistema.

El tal llamado de Raúl Castro, para que los cubanos expresen su descontento, es una trampa en la que no deben, ni caeran los cubanos que ya nos hemos dado cuenta de las mañas y marañas del régimen totalitario.

La Dictadura de los hermanos Castro y las violaciones de los Derechos Humanos en Cuba

La Dictadura de los hermanos Castro y las violaciones de los Derechos Humanos en Cuba

Rechaza, un “especialista” de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, la estigmatización de la tiranía en materia de respeto a los derechos humanos.

 

Hay quienes dicen que Salim Lamrani es “Profesor, escritor y periodista” y “especialista”.
Persona con mucha suerte (dinero), ha publicado libros como “Cuba frente al Imperio” y “Doble Moral, Cuba, la Unión Europea y los Derechos Humanos”.

Salim reconoce que Amnistía Internacional es, sin duda, la organización de derechos humanos más seria y prestigiosa del mundo. Agrega, sin embargo, que es extremadamente crítica con el desgobierno totalitario de la isla, mientras que reconoce que es por ese mismo motivo, que la dictadura rompió sus relaciones con la ONG en 1988, no obstante que dicha organización reconoce que el desgobierno de los hermanos Castro (dentro del ámbito latinoamericano) es el que menos los viola. Por ese motivo y basándose en que (dentro del ámbito europeo) 23 naciones de la UE presentan una situación “mucho más desastrosa” que la de ser un régimen totalitario, el régimen tiránico de La Habana “no tiene ninguna lección que recibir de nadie”.

A partir de ese momento comienza a realizar un análisis sobre las diferencias entre la situación del régimen totalitario y las democracias latinoamericanas y europeas, desconociendo totalmente las violaciones del totalitarismo y aupando las violaciones de los países democráticos.

¿Cuáles son los derechos humanos que viola, hace 50 años, el régimen de los hermanos Castro?

Artículo 8

Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley.

Artículo 10

Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal.

Artículo 11.1

Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.

Artículo 12

Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.

Artículo 13.1

Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.

Artículo 17

1. Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente.
2. Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.

Artículo 18

Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.

Artículo 19

Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Artículo 21.3

La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto.

Artículo 23.3

Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.

Artículo 23.4

Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.

Artículo 25.1

Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios.

Artículo 26.3

Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.

Artículo 29.3

Estos derechos y libertades no podrán, en ningún caso, ser ejercidos en oposición a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

Artículo 30

Nada en esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración.

No es necesario ser profesor, ni escritor, ni periodista, ni especialista de nada, para comprender que de 30 artículos, que comprende la Declaración, el gobierno de los hermanos Castro viola, como mínimo, el 50%.
Lo único que consiguen las comparaciones es tratar de tapar las violaciones que comete un régimen totalitario (anti-democrático), con lo malo que hacen los demás países.

Lo que molesta, a todo el que tenga un ápice de dignidad, es ver como los países democráticos permiten que un régimen viole los derechos humanos y como si tal cosa.

Lo que molesta es que seudo-especialistas se atrevan a defender a un régimen de oprobio.

Está por ver, que la Unión Europea suprima la Posición Común de 1996